Sin ti, no tengo nada

Mi más preciado tesoro, ha sido conocer del Señor. Sí, tal vez no fue en las mejores circunstancias; estaba envuelta en el caos más profundo, tristeza, desesperación, me encontraba humillada y maltratada, pero llegaste a mi vida, para rescatarme de las manos de Satanás que amenazaba con terminar mi existencia. Puedo afirmar con total seguridad, que sin ti, no tengo nada; mis metas cambiaron, porque hoy, sólo quiero trabajar por ti, para ti y en ti.

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