Fe muerta

¡Llegó el domingo! Nos levantamos corriendo, preparamos el desayuno y asistimos a la iglesia. Llegamos algo agotados, preparamos el almuerzo, reposamos un poco y (dependiendo del cronograma de la iglesia) volvemos a la iglesia al culto de la noche. Aunado sigue el lunes y los demás días con los agites del trabajo, quehaceres del hogar, actividades ya programadas por la iglesia, estudios y otros afanes que surgen a lo largo de la semana. Normalmente, este suele ser el cronograma de una típica semana en la vida de un cristiano promedio.

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