TEXTO BÍBLICO

Jeremías 13: 1-8 (NVI)

El cinturón de lino

“13 Así me dijo el SEÑOR: «Ve y cómprate un cinturón de lino, y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua».
2 Conforme a las instrucciones del SEÑOR, compré el cinturón y me lo puse en la cintura. 3 Entonces el SEÑOR me dijo por segunda vez: 4 «Toma el cinturón que has comprado y que tienes puesto en la cintura, y ve a Perat,[a] y escóndelo allí, en la grieta de una roca». 5 Fui entonces y lo escondí en Perat, tal como el SEÑOR me lo había ordenado.

6 Al cabo de muchos días, el SEÑOR me dijo: «Ve a Perat y busca el cinturón que te mandé a esconder allí». 7 Fui a Perat, cavé y saqué el cinturón del lugar donde lo había escondido, pero ya estaba podrido y no servía para nada.

8 Entonces el SEÑOR volvió a decirme: 9 «Así dice el SEÑOR: “De esta misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. 10 Este pueblo malvado, que se niega a obedecerme, que sigue la terquedad de su corazón y va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, será como este cinturón, que no sirve para nada. 11 Porque así como el cinturón se ajusta a la cintura del hombre, así procuré que todo el pueblo de Israel y toda la tribu de Judá se ajustaran a mí —afirma el SEÑOR— para que fueran mi pueblo y mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no obedecieron!”

REFLEXIÓN

A la deriva y en la cueva

En algún momento de nuestra vida hemos perdido el norte y desviamos nuestra atención hacia cosas que ofenden a nuestro Señor. Somos sensibles a su voz, estudiamos y llevamos a la práctica sus enseñanzas contenidas en la Biblia, damos testimonio de sus milagros y servimos con pasión como retribución a sus constantes muestras de amor; sin embargo, cuando todo parece ir bien y tenemos éxito en todo lo que emprendemos, permitimos que la arrogancia, el orgullo y la vanagloria nos lleven a la autoexaltación y finalmente a una estruendosa caída.

Al negociar con el mundo nuestros valores y principios, cedemos nuestra identidad como hijos de Dios y podemos terminar escondidos en la oscuridad de una cueva, inertes, incapaces de dar fruto y dejando a la deriva nuestro propósito a causa de nuestra terquedad y soberbia.

Ninguno de nosotros está exento de equivocarse y el arrepentimiento es la llave de bendición en esos casos. Debemos tener en cuenta que hay órdenes de Dios que no pueden ser cuestionadas, tales como la organización de nuestras prioridades, los diez mandamientos, amar, perdonar, tener dominio propio y/o no adorar a otros dioses. Somos su pueblo y es con la obediencia que le damos el honor y la gloria que Él merece.

Alabanza sugerida
Canción: Dices de mí – Su Presencia
Ver video aquí: https://bit.ly/2Kz9Uaj

OREMOS
Susurras a mi oido que me amas y mi corazón palpita fuertemente porque eres bien correspondido. Rindo a tus pies mis equivocaciones y te entrego mis fallas para que las transformes en algo nuevo y de bendición. Decido honrarte a través de mi testimonio, darte el lugar que te corresponde en mi vida. Me rehuso firmemente a negociar con el mundo mis principios en pro de mi obediencia. Te anhelo cada día más Jesús, permanece en mí hoy y siempre, amén.