Hago un recuento de mi vida, aunque apenas soy una joven de 24 años y veo como Dios me ha salvado de muchas cosas malas como robos, de personas malintencionadas y hasta de la misma muerte, desde el vientre de mi madre cuando le informaron que yo venía con problemas de malformación.

Soy la sexta hija, la última del retoño como me dice mi papá. Nací a los seis meses, la verdad fue un parto muy difícil para mi mamá, con el agravante que los médicos le informaron a mis padres que tendrían que salvar a una de nosotras, pero Dios es más grande que eso y nos salvó a las dos, fue su voluntad y su propósito.

Fui creciendo y seguí con “atentados de muerte” lo digo así porque entraba y salía de un hospital, por nacer tan prematura mi mamá tenía que hacer restricciones y cuidados especiales para mí.  Desde entonces, veo la mano de Dios en todo este proceso y solo quiero dar gracias, aunque a veces no tenemos las palabras exactas para expresar ese amor por Él.

Hoy es uno de esos días especiales, donde solo quieres adorarlo y exaltarlo con una voz que aunque no es perfecta si tiene pasión, porque Él no solo quiere palabras bonitas, quiere todo de nosotros. Dedícale una canción especial a Dios; por ejemplo para mi esta es una de las canciones que me quebranta “Al taller del maestro vengo, pues él me curará me tomará entre sus brazos y cada herida sanará las herramientas del maestro, mi alma él remendará Martillo en mano y mucho fuego, aunque me duela ayudará”.(Alex Campos)

No importa por todo lo que estemos pasando, Dios quiere gratitud en lo malo y en lo bueno, aunque tal vez no tengamos el trabajo que nos gustaría, o no hemos podido entrar a la universidad y vemos que los sueños se desboronan, agradece porque es Él que está metiendo la mano por ti para formar algo en ti, aunque no lo podemos entender solo confía. Y si ya tienes todo tanto material y sueños cumplidos,  agradece aún más con fervor y que no se te olvide quien te dio la provisión para ese sueño.

“Cuando el talento no lo es todo, el silencio vale más que mil palabras sin sentido. La vida que morirá si tú no estás aquí conmigo, de que sirve mi cantar. Para que la fama y las estrellas, si el maestro allí no está para que decir que te amo, si contigo no quiero estar” (Alex Campos)

Podemos tenerlo todo pero si el Maestro no está en nuestro corazón no sirve de nada, no nos olvidemos de todo lo que Él ha hecho en nuestras vidas, que la fama, el dinero, la mejor casa, la mejor universidad etc. Que tu corazón no se llene de orgullo sino de agradecimiento por que si Él nos da todas esas comodidades es para que Él sea Glorificado. ¿Qué ídolos hay en tu corazón? ¿Qué es eso que no está permitiendo que Dios reine en tu vida? Entrégaselo y veras todo con más claridad.

Te lo dice una joven que tuvo que entregar su orgullo a Dios porque eso estaba afectando su relación con Él. Mis ojos estaban nublados y no podía ver con claridad el propósito que Dios tenía para mí y que hoy puedo decir gracias porque estoy en el mejor taller del maestro y aprendo cada vez más de ti Jesús, donde tú nos pules, nos limpias, nos formas en carácter y nos redimes todo los días.

A él le toca crecer, y a mí menguar.
Juan 3:30 NVI

Escrito por Sofía Ávila para www.conectadosconcristo.com