TEXTO BÍBLICO

Salmos 43 NVI

¡Hazme justicia, oh Dios!
Defiende mi causa frente a esta nación impía;
líbrame de gente mentirosa y perversa.
2 Tú eres mi Dios y mi fortaleza:
¿Por qué me has rechazado?
¿Por qué debo andar de luto
y oprimido por el enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen a tu monte santo,
que me lleven al lugar donde tú habitas.
4 Llegaré entonces al altar de Dios,
del Dios de mi alegría y mi deleite,
y allí, oh Dios, mi Dios,
te alabaré al son del arpa.

5 ¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!

REFLEXIÓN

Cuando la oscuridad nos asedia

Existen días, en donde definitivamente, no hallamos nuestro lugar en éste mundo; todo nos molesta y nos fastidia y culpamos a Dios por eso. Le pedimos nos ayude a entender, por qué tenemos que soportar sufrimientos si no le hemos hecho daño a nadie y no obtenemos una clara y satisfactoria respuesta. Adicionalmente, nos sentimos perdidos, la oscuridad nos asedia, nuestros planes se ven frustrados, nos persigue el pasado y nuestro presente y futuro, no se ven tan claros.

Es en estos momentos de angustia, en los que debemos aferrarnos al Señor, Él tiene el control de TODO lo que existe en éste mundo. Me pregunto qué sería de mí, si Él no estuviera presente, mi vida no ha sido fácil con Él, he tenido que cambiar hábitos que tenía impresos en mi alma desde que era una niña, con el propósito de agradarle a Él y sólo a Él, despojarme de lo que creía era mío, resistir la presión del mundo que me decía que estaba loca, por abandonar la tradición católica de la familia, para profesar la fe Cristiana, cuestionada durante generaciones por la ceguera espiritual de muchos y la necedad de otros que no dan un verdadero testimonio de Cristo en su vida.

Cuando fui rechazada y despreciada, fue  Dios quien me dijo que era importante; que me amaba y que sería Él, quien sanaría las heridas de mi corazón, para darme una nueva vida, en la que mis lágrimas eran recogidas con especial cuidado para convertirlas en perlas preciosas y salvaguardadas como el más preciado tesoro.

Han pasado 12 años desde el día que recibí a Jesús en mi corazón y recuerdo como si fuera ayer, que con el alma destrozada, decidí cambiar mi realidad, luchar por vencer mis miedos, no dejarme abatir por la decepción y aferrarme a la promesa de restauración y perdón dada por Dios, cuando me dijo que ´Él sería mi esposo, mi proveedor, mi amor eterno, mi amigo y mi papá y que nunca más, me faltaría nada…hasta ahora lo ha cumplido y puedo dar parte de victoria.

Alabanza sugerida

Canción: Qué sería de mí – Jesús Adrián Romero

Ver video aquí: http://bit.ly/1T8E8g4

OREMOS

La muerte física y espiritual, me acechaba, estaba desesperado(a) el día que me encontraste y agradezco, que por tu gracia y amor, fui rescatado(a) de la oscuridad. Padre amado, no concibo mi vida sin ti, eres lo más importante de ella, te amo con toda mi alma y mi corazón y anhelo conocerte cada día más y nunca más volverme a separar de ti. Gracias por tu misericordia y perdón, por sanarme, rescatarme y darme un propósito que cumplir, no te defraudaré. En el nombre de Jesús, amén.