La desobediencia del hombre trajo condenación a toda la creación. Los primeros once capítulos tratan de cómo Dios crea un lugar hermoso, un ambiente ideal para que el hombre viva sin preocuparse más que de obedecer y no comer del fruto prohibido, sin embargo, Adán y Eva, primeros sobre la tierra, se dejan tentar por Satanás, ángel caído de Dios, engañador, mentiroso y acusador, y caen ante el único decreto que tenían que obedecer, ¡No comas!, a partir de ese momento el Señor diseña todo el plan de redención para el hombre, un plan que lo salvará del juicio, un plan basado en su infinito amor y misericordia Dios el Señor dijo entonces a la serpiente:”Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón”, Génesis 3:15, NVI, acto seguido Dios muestra su primer gesto de misericordia ante la caída del hombre: “Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió”, Génesis 3:21, NVI.

Desde ese momento, citando a Jonatán P. Lewis  – Misión Mundial – 1986, “la tensión entre el castigo de Dios y su misericordia es una de las fuerzas más dinámicas en la Biblia”. Génesis 6 nos habla de Noé, un hombre justo y honrado entre gente corrupta y perversa, con el que establece un pacto de salvación mientras elevaba un juicio hacia el mundo pecador, en Génesis 11 vemos un pueblo que declaraba orgulloso un acto de independencia al Señor Dios todo poderoso, en vez de reconocer la soberanía de Dios, emprendieron un proyecto en el que levantarían una torre que llegaría al cielo dándoles fama y reconocimiento.

Hasta ahora voy en el capítulo11 del primer libro de la Biblia y me faltan 65, podría mencionarles muchas más historias que narran un intento malintencionado del hombre por infringir los sabios decretos de Dios, siguiendo los deseos de su naturaleza pecaminosa y dejando de lado lo que desea el Espíritu de Dios, que como cita Pablo al pueblo de Galacia, se conocen bien: “inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; 20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas”, Gálatas 5:19, NVI.

Este panorama da suficientes evidencias para un juicio que da por sentencia ¡culpable!, y sin lugar a dudas lo somos, querer pretender que no, solo confirmaría nuestra culpabilidad y una falta de discernimiento abismal, si entendemos por discernimiento el saber diferenciar lo que está bien de lo que está mal, nos engañamos a nosotros mismos y ratificaría que no tenemos la verdad (1 Juan 1:8).

No obstante el apóstol Pedro escribe que: “Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”, 2 Pedro 3:9, NVI, ¿Qué sucedería con nosotros si no fuera paciente? “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, Romanos 3:23, NVI. Por cuanto eres pecador, estás condenado a la separación eterna de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte”, Romanos 6.23, NVI. Esta muerte incluye una separación eterna de Dios en el infierno. “Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio”, Hebreos 9:27, NVI.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito, Jesucristo, como tú sustituto. El pagó por tu pecado en la cruz y murió en tu lugar. “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.”, 2 Corintios 5:21, NVI. Jesús tuvo que derramar su sangre y morir por ti. “Porque la vida de toda criatura está en la sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la sangre”, Levítico 17:11, NVI. “De hecho, la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón”, Hebreos 9:22, NVI. “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”, Romanos 5:8, NVI.

Nuestra mente no alcanza a comprender cómo Jesús fue juzgado por todos nuestros pecados, pero Dios así lo afirma en su Palabra. Así que Jesús pagó por tu pecado y murió por ti. Esto es verdad, Dios no puede mentir.

“Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan”, Hechos 17:30, NVI. Este arrepentimiento implica dar la espalda a aquello que te separa de Dios, es aceptar delante de Él que eres pecador y necesitas aceptar y creer lo que hizo por ti en la cruz.

De esta manera, Dios ama la misericordia más que el juicio, porque: “Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia”, Salmo 103:8, LBLA, pero el aceptar esa misericordia depende hoy de ti, ¿Lo aceptas?

En Cristo Jesús para www.conectadosconcristo.com

J Mauricio Moya G.

Apologista cristiano.

www.JMauricioMoyaG.wixsite.com/apologetica