TEXTO BÍBLICO

Jeremías 4:3-4 NVI

“Así dice el SEÑOR
a los habitantes de Judá y de Jerusalén:
«Abran surcos en terrenos no labrados,
y no siembren entre espinos.
4 Habitantes de Judá y de Jerusalén,
marquen su corazón con la señal del pacto:
circuncídense para honrar al SEÑOR,
no sea que por la maldad de sus obras
mi furor se encienda como el fuego
y arda sin que nadie pueda apagarlo.”

REFLEXIÓN

El próximo paso es reiniciar

El próximo paso que debemos dar es el reinicio en todas las áreas de nuestra vida. Hemos permitido que la espesa bruma, el caos, la oscuridad y la maldad rodeen de espinos nuestro corazón como una forma de defensa. El resentimiento, el odio, la falta de esperanza, el rencor y la amargura han abierto surcos profundos hacia el abismo de la desesperación y de esta manera es imposible dar fruto.

El Señor extiende su mano poderosa para sostenernos y levantarnos. En su amor nos limpia de la suciedad que hoy nos cubre para darnos una perspectiva diferente. Su plan es de bienestar y por ende debemos confiar en las promesas que nos han sido concedidas.

Ahora bien, tu reinicio requiere de tu decisión de apartarte del pecado y vivir en obediencia. Dios habla a través de su palabra con instrucciones claras para preparar y disponer nuestro corazón, para que las semillas sembradas por Él, den como resultado una abundante cosecha de bondad, amor, dominio propio, optimismo y virtud.

Renunciar a la tristeza es complicado y un proceso que aveces se torna largo y difícil, pero si lo emprendemos de la mano de nuestro Padre celestial, el riesgo radica en enamorarnos cada día más de Él y en que nos convirtamos en la persona que Él quiere que seamos, dejando atrás el pasado que imposibilita nuestro crecimiento.

Alabanza sugerida
Canción: Mi Roca – Su Presencia
Ver vieo aquí: https://bit.ly/2JAs4IN

OREMOS
Ya no temeré. Decido agarrar tu mano hasta el final de mis días. Tu amor Señor me da la fuerza para levantarme nuevamente, dejar mi pasado atrás y así, darle un nuevo sentido a mi vida, alineando mis expectativas con las tuyas. Puedo ver que anhelas mi bienestar y me motiva confiar que eres tú quien me guía hacia una existencia con propósito. Te entrego el control de mi vida y espero que se cumplan tus planes en mí, en el nombre de tu hijo amado Jesús; amén.