Texto Bíblico

Josué 16 (NVI)

Los territorios de Efraín y Manasés

“16 El territorio asignado a los descendientes de José comenzaba en el río Jordán, al este de los manantiales de Jericó; y de allí ascendía hacia la región montañosa de Betel, a través del desierto. 2 De Betel, es decir, Luz, continuaba hacia el territorio de los arquitas hasta Astarot, 3 descendía hacia el oeste al territorio de los jafletitas hasta la región de Bet Jorón de Abajo y Guézer, y terminaba en el mar Mediterráneo. 4 Así fue como las tribus de Manasés y Efraín, descendientes de José, recibieron como herencia sus territorios.

El territorio de Efraín

5 Éste es el territorio que recibieron la tribu de Efraín y sus respectivos clanes: En el lado oriental sus límites se extendían desde Atarot Adar hasta Bet Jorón de Arriba, 6 y llegaban hasta el mar Mediterráneo. En Micmetat, que está al norte, hacían una curva hacia el oriente rumbo a Tanat Siló y de allí llegaban a Janoa. 7 Descendían de Janoa hacia Atarot y Nará, pasando por Jericó hasta llegar al río Jordán. 8 De Tapúaj la frontera seguía hacia el occidente rumbo al arroyo de Caná y terminaba en el mar Mediterráneo. Éste es el territorio que recibió como herencia la tribu de Efraín por sus clanes. 9 El territorio también incluía las ciudades y sus respectivas aldeas que se encontraban en el territorio asignado a la tribu de Manasés. 10 Los efraimitas no expulsaron a los cananeos que vivían en Guézer; les permitieron vivir entre ellos, como sucede hasta el día de hoy, pero los sometieron a trabajos forzados”.

Reflexión

Entre lobos

Que sentido tiene desear ser amado cuando nos negamos a dar amor; vivimos en un mundo sumido en la desesperanza, la violencia, la corrupción, la indiferencia, las desigualdades sociales, la pobreza, los problemas raciales, las contiendas políticas, las banalidades, la inmoralidad sexual y el egoísmo. Quizás pienses, pero ¡yo no soy así!, y señalemos a los demás como lo peor sin ver en nuestro interior que nos hemos convertido en cómplices al guardar silencio y no compartirle a la persona que se encuentra a tu lado, acerca de Dios, su hijo, su reino, y de lo que Él es capaz de hacer.

Ver los toros desde la barrera es el dicho popular utilizado para darnos a entender que no debemos entrometernos en aquello que no debe importarnos, pero como no intervenir cuando vemos niños sometidos a trabajos forzados para poder comer; cuando existen tantas personas que necesitan comida y vestido para protegerse del frio y tenemos nuestro closet lleno de ropa que no usamos; o negamos un vaso de agua a quien trabaja a la intemperie en un semáforo bajo el ardiente e implacable sol.

No se necesita ser millonario, un erudito, sacerdote, pastor, apóstol o líder espiritual para aportar tu granito de arena para que el otro que está pasando penurias, conozca del amor de Dios, a través de tu solidaridad y generosidad. Somos lobos vestidos de ovejas, los creyentes que decimos caminar con Dios y practicar su palabra pero no movemos un dedo para cambiar la realidad a la que nos enfrentamos hoy.

Para dejar una huella imborrable en el corazón de nuestros semejantes, se necesita únicamente tu buena actitud de servicio; intercesión en oración, un buen abrazo en el momento oportuno, unos minutos para escuchar, hablar de tu testimonio y experiencia personal con Dios, todas éstas opciones pueden llegar a ser ese diferencial para quien necesita desahogarse y rectificar su camino. Mantener la armonía al interior de los hogares, en nuestro trabajo, en la iglesia o en la calle exige voluntad, sensibilidad y unidad, no con el mundo sino con el Señor, que te susurra al oído que es mejor dar que recibir.

Alabanza sugerida

Canción: La niña y el lobo – Jesús Adrián Romero

Ver video Aquí: http://bit.ly/29XI30k

 

Oremos

Padre amado, dame la confianza en mí misma, para salir al mundo y marcar la diferencia. Permíteme ser artífice del cambio que necesitamos. Que mi permanencia en el anonimato y la pasividad de mi zona de confort termine, para que pueda dirigir mis esfuerzos a servirte a través de mis acciones de amor hacia mis semejantes. Declaro victoria en cada acción que emprenda, eres quien me motiva hoy, a intentar transformar el universo a mi alrededor para que brilles tú. En el nombre de Jesús, amén.