Texto Bíblico

Éxodo 4: 18-27 NVI

Moisés regresa a Egipto

“Moisés se fue de allí y volvió a la casa de Jetro, su suegro. Al llegar le dijo: —Debo marcharme. Quiero volver a Egipto, donde están mis hermanos de sangre. Voy a ver si todavía viven. —Anda, pues; que te vaya bien —le contestó Jetro. 19 Ya en Madián el SEÑOR le había dicho a Moisés: «Vuelve a Egipto, que ya han muerto todos los que querían matarte.» 20 Así que Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los montó en un asno y volvió a Egipto. En la mano llevaba la vara de Dios. 21 El SEÑOR le había advertido a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, no dejes de hacer ante el faraón todos los prodigios que te he dado el poder de realizar. Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo.22 Entonces tú le dirás de mi parte al faraón: “Israel es mi primogénito. 23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy a quitarle la vida a tu primogénito.” » 24 Ya en el camino, el SEÑOR salió al encuentro de Moisés en una posada y estuvo a punto de matarlo. 25 Pero Séfora, tomando un cuchillo de pedernal, le cortó el prepucio a su hijo; luego tocó los pies de Moisés con el prepucio y le dijo: «No hay duda. Tú eres para mí un esposo de sangre.» 26 Después de eso, el SEÑOR se apartó de Moisés. Pero Séfora había llamado a Moisés «esposo de sangre» por causa de la circuncisión. 27 El SEÑOR le dijo a Aarón: «Anda a recibir a Moisés en el desierto.» Aarón fue y se encontró con Moisés en la montaña de Dios, y lo besó. 28 Entonces Moisés le comunicó a Aarón todo lo que el SEÑOR le había ordenado decir y todas las señales milagrosas que le mandaba realizar. 29 Luego Moisés y Aarón reunieron a todos los ancianos israelitas, 30 y Aarón, además de repetirles todo lo que el SEÑOR le había dicho a Moisés, realizó también las señales a la vista del pueblo, 31 con lo que el pueblo creyó. Y al oír que el SEÑOR había estado pendiente de ellos y había visto su aflicción, los israelitas se inclinaron y adoraron al SEÑOR.”

Reflexión

¡Es el momento de actuar!

Moisés no dudó un minuto en ponerse en marcha a tierras egipcias, como acción en respuesta a su llamado. El Señor le encomendó una misión, le dio unas instrucciones claras y lo mínimo que esperaba de Moisés era su total obediencia y confianza. Moisés había sido preparado en su niñez para la guerra, era un hombre fuerte y muy inteligente, pero en ésta nueva batalla, él debía menguar para que Dios en todo su esplendor brillara a través de las señales prodigiosas que él estaba por hacer ante el faraón.

Dios intencionalmente endureció el corazón del faraón, necesitaba que Israelitas y egipcios, conocieran lo que en su poder era capaz de hacer. Él siendo Todopoderoso, hubiera podido ablandar el corazón del faraón y hacer que fuera fácil la la salida de su pueblo de aquellas tierras, sin embargo, era necesario para que creciera la fe entre ellos.

Nos ha pasado que conociendo de Dios y su palabra y con las instrucciones claras de lo que debemos hacer para agradarle, hacemos todo lo contrario. Luchamos en nuestra carne contra los designios divinos, y creemos que con nuestras propias fuerzas e inteligencia, podemos lograr el cumplimiento de nuestras metas. Sin embargo, Dios nos transforma y fortalece en medio de la lucha espiritual que libramos, capacitándonos y haciendo de nosotros personas dignas de ser revestidas de su autoridad para que en su nombre liberemos al mundo de aquello que lo oprime.

Estamos llamados a la acción, no a quedarnos allí sentados como simples espectadores. ¡Ha llegado tu momento!

 

Oremos

Señor, que mi actitud pasiva desaparezca para que de manera activa pueda participar en la trasformación y renovación de la mente y del corazón de tu pueblo, quien ha permanecido distante y apático a tus prodigios y milagrosas acciones en pro de su salvación. Soy tu siervo(a) y me presento ante ti, dispuesto(a) a ser tu portavoz, cumpliendo a cabalidad con lo que me enseñas a través de tu palabra. Gracias Señor por tenerme en cuenta para tu obra. En el nombre de Jesús y bajo la unción de tu santo espíritu, Amén.

Devocional diario www.conectadosconcristo.com