TEXTO BÍBLICO

Salmos 6

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Sobre la octava.[a] Salmo de David.
“6 No me reprendas, Señor, en tu ira;
no me castigues en tu furor.
2 Tenme compasión, Señor, porque desfallezco;
sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
3 Angustiada está mi alma;
¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?

4 Vuélvete, Señor, y sálvame la vida;
por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
5 En la muerte nadie te recuerda;
en el sepulcro, ¿quién te alabará?

6 Cansado estoy de sollozar;
toda la noche inundo de lágrimas mi cama,
¡mi lecho empapo con mi llanto!
7 Desfallecen mis ojos por causa del dolor;
desfallecen por culpa de mis enemigos.

8 ¡Apártense de mí, todos los malhechores,
que el Señor ha escuchado mi llanto!
9 El Señor ha escuchado mis ruegos;
el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
10 Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos;
¡su repentina vergüenza los hará retroceder!”

REFLEXIÓN

Estoy enfermo, pero sé que me amas

Hoy tenemos salud, mañana quizás no. Angustia, temor, tristeza embargan nuestra alma, cuando estamos expuestos a cualquier enfermedad que ponga en peligro nuestra permanencia en éste mundo. He escuchado a personas decir que los problemas de salud son castigos de parte de Dios, por lo que hemos hecho en vida; pero considero que aunque lo bueno y lo malo nos sobreviene de nuestras decisiones, jamás pondría en duda que las promesas de bienestar del Señor son sí, aun cuando sintamos que se nos escapa la vida.

En la salud o en la enfermedad, dependemos de Dios. Los médicos, enfermeras y todos los recursos técnicos, son también bendiciones de Dios y aun la muerte misma para el cristiano es ganancia. Si tenemos claro para dónde vamos debemos saber que librar la batalla es necesario, porque que al final, nuestra recompensa en la eternidad es la esperanza que nos mueve a soportar las duras pruebas que tenemos que enfrentar en ésta tierra.

Nuestra actitud es lo que marca la diferencia. Podemos optar por quejarnos, no hacer nada al respecto, rendirnos y dejarnos morir a causa del sufrimiento de nosotros mismos y nuestra familia o sacar la casta de hijos de Dios que hay en nosotros, para declarar sanidad y renovar las fuerzas en los brazos de quien nos creó, nos ama infinitamente y espera que luchemos aun cuando todo lo veamos perdido.

Sé que no es fácil, pero dale la oportunidad a Él de sanar cada célula de tu cuerpo poniendo en orden las cosas a tu alrededor. Dios usa las peores tragedias, para hacer milagros. Relaciones que son restauradas, familias que se unen, hijos que se dan cuenta que han descuidado a sus padres, padres que valoran a sus hijos, amigos y desconocidos que experimentan el amor de Dios, a través de los creyentes que siendo las manos de Jesús en ésta tierra se deciden a cumplir su llamado.

No desfallezcas, no te rindas, Dios ha escuchado tu clamor y vendrá para traer su paz que sobrepasa todo entendimiento a cada circunstancia que estés atravesando hoy… ¡Confía en su poder sanador!

Alabanza sugerida

Canción: La última palabra – Daniel Calveti

Ver video Aquí: http://bit.ly/1OvEWOA

OREMOS

Señor, te entrego esta angustia que no me deja estar en paz. Remueve el temor de mi corazón y dame la seguridad de que al final, la última palabra la tienes tú, por encima de lo que otras personas digan. Usa las circunstancias de mi vida, para fortalecer mi carácter. Restáurame no sólo físicamente, sino emocionalmente también. Padre amado, ten misericordia de todos los enfermos y acude a su ayuda, acrecienta su fe y dales el valor para librar la batalla, con la mirada puesta en tus promesas. En el nombre de Jesús, declaro que aunque no entienda lo que pasa, tú tienes el control, amén.