TEXTO BÍBLICO

Salmos 13

Al director musical. Salmo de David.
“13 ¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando?
¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro?
2 ¿Hasta cuándo he de estar angustiado
y he de sufrir cada día en mi corazón?
¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando?

3 Señor y Dios mío,
mírame y respóndeme;
ilumina mis ojos.
Así no caeré en el sueño de la muerte;
4     así no dirá mi enemigo: «Lo he vencido»;
así mi adversario no se alegrará de mi caída.

5 Pero yo confío en tu gran amor;
mi corazón se alegra en tu salvación.
6 Canto salmos al Señor.
¡El Señor ha sido bueno conmigo!”

REFLEXIÓN

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo? Una pregunta bien interesante y muy constante en nuestras vidas. No sé qué es lo que hoy te causa angustia y tristeza, pero tengo la plena seguridad que aunque no veas una clara y rápida respuesta de parte de Dios, si estoy segura que nunca será oportuna, para aquellos que asumen una actitud de derrota, sin ni siquiera haber librado una batalla justa en contra de sus propias inseguridades.

Hemos aprendido a conocer la esencia del Señor, en medio de nuestras pruebas. Generalmente es cuando tenemos problemas, que decidimos acercarnos a Él, pero mientras tenemos una aparente paz y tranquilidad, somos simples espectadores en nuestra relación con Él y lo tratamos como si tuviera la obligación de concedernos cada capricho que se nos pueda ocurrir, sin tomar la decisión, de corresponder a su amor de una manera incondicional, sincera y con un corazón agradecido.

Él no trabaja para ti, lo hace por ti; es por su gracia y porque anhela tu bienestar que actúa en el momento oportuno sobre tus circunstancias. No es lo que tú quieras, cuando tú quieras, como tú quieras y dónde tú quieras, no seas testarudo(a) e impaciente. Déjate llevar por su voluntad, que es buena, agradable y perfecta. Confía en Él.

Alabanza sugerida

Canción: Nada me separará de tu amor – Oveja Cósmica

Ver video aquí: http://bit.ly/2mm3v4s

OREMOS

Amado Señor, sálvame de mis perseguidores y acrecienta mi nivel de confianza en tu poder. Deseo alinearme a tu voluntad y esperar paciente tu intervención en mis angustias y tristezas. Señor, sé que tú ya me has concedido la victoria sobre mis enemigos; me rindo a ti, a tu amor infinito, a tu paz que sobrepasa todo entendimiento y a tu justicia única y oportuna. Te amo con todas las fuerzas de mi alma y mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.