TEXTO BÍBLICO

Salmos 97 (NVI)

“¡El Señor es rey!
¡Regocíjese la tierra!
¡Alégrense las costas más remotas!

2 Oscuros nubarrones lo rodean;
la rectitud y la justicia son la base de su trono.
3 El fuego va delante de él
y consume a los adversarios que lo rodean.
4 Sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlos, la tierra se estremece.
5 Ante el Señor, dueño de toda la tierra,
las montañas se derriten como cera.
6 Los cielos proclaman su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.

7 Sean avergonzados todos los idólatras,
los que se jactan de sus ídolos inútiles.
¡Póstrense ante él todos los dioses!
8 Señor, por causa de tus juicios
Sión escucha esto y se alegra,
y las ciudades de Judá se regocijan.
9 Porque tú eres el Señor Altísimo,
por encima de toda la tierra.
¡Tú estás muy por encima de todos los dioses!

10 El Señor ama[a] a los que odian[b] el mal;
él protege la vida de sus fieles,
y los libra de manos de los impíos.
11 La luz se esparce sobre los justos,
y la alegría sobre los rectos de corazón.
12 Alégrense en el Señor, ustedes los justos,
y alaben su santo nombre.”

REFLEXIÓN

Idolatría, ¿Cuál es tu becerro de oro personal?

Según el diccionario de Holman, la idolatría es un conjunto de acciones y actitudes que incluyen adorar, reverenciar o rendir honores religiosos a cualquier objeto, persona o entidad distinta al Dios verdadero. En la actualidad y a veces de manera imperceptible, nos hemos ido creando ídolos, que hemos puesto por encima del Señor; estos ídolos, ocupan nuestra mente, nuestro tiempo y nuestro corazón, relegando a Dios a un segundo plano de importancia.

Los siguientes son algunos ejemplos de idolatría, examinemos nuestra conciencia y saquemos nuestras propias conclusiones:

  1. ¿Le rindes culto a la vanidad? Debemos estar presentables y vestir de manera decorosa, pero no podemos convertirnos en esclavos del espejo, vanagloriándonos de nosotros mismos. Exageramos al crearnos la necesidad consumista de estar comprando ropa, joyas y cosas materiales innecesarias y nos extralimitamos en el gimnasio intentando tener un cuerpo escultural para impresionar a otras personas, a las que sencillamente, no le interesas.
  2. ¿Eres un acumulador compulsivo? Los pobres heredarán el reino de los cielos, eso dice la palabra, pero también dice que debemos acumular tesoros que nos sirvan en el cielo. Guardar el equilibrio, entre disfrutar de la provisión que Dios nos ha dado, ayudar a nuestros hermanos en dificultad y el pasar esa línea delgada en la que podríamos llegar a ser considerados en extremo consumistas, dándole más valor a lo que tenemos y no a lo que somos, es importante para agradar a Dios.
  3. ¿Tienes una agenda muy ocupada? En el último lugar de tu lista de actividades, está pasar tiempo con Dios. Orar, leer la Biblia, ayunar, congregarse; son cosas a las que no puedes dedicarle tiempo, porque según tú, ¡No te alcanza!… ¡pilas!
  4. ¿Amas a Dios con todas tus fuerzas, tu mente y tu alma? o tu familia, tus hijos, tu carro, tu equipo de fútbol, tu trabajo, tus amigos, tus logros, tu enfermedad o tus problemas, ocupan tus pensamientos e intenciones de vida? ¿Cuántas veces al día, compartes de Dios a otros?
  5. ¿En quién pones tu confianza?, en el vecino, las cartas, la bruja de la esquina, la medallita, la imagen de un santo o una virgen, el espiritismo, el horóscopo, la astrología, el pastor de tu iglesia, el consejero espiritual, los muertos. Tu futuro depende del Señor, no de ninguna de éstas cosas.

 

  1. ¿Divagas entre tu celular, la pornografía, las novelas, los bares, las drogas, el alcohol, la gula, etc. descuidando tus deberes? Cualquiera de estas cosas, pueden llegar a convertirse en tu becerro de oro personal y llevarte a la destrucción… ¡Ten cuidado!

Toma hoy la decisión personal y radical, de apartar de tu vida cualquiera de las cosas antes mencionadas. Los idólatras serán avergonzados y es inútil creer que éste tipo de prácticas traen bienestar a nuestra existencia. Derriba tus gigantes y pon tu confianza en el Dios de los imposibles, Él nunca falla y SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, propende por tu bienestar y por un futuro para ti, cargado de bendiciones.

Pídele perdón si has caído en alguna de éstas cosas y aprópiate de tu identidad como ciudadano del cielo, hijo de Dios y hermano en la fe; has lo correcto delante de sus ojos.

Alabanza sugerida

Canción: Tu presencia es el cielo para mí – Aline Barrios

Ver video Aquí: http://bit.ly/2hQ6T62

OREMOS

Señor, perdóname porque te he fallado al (menciona lo que identificaste como idolatría en tu vida). Límpiame padre amado de cualquier mentira que el enemigo haya sembrado en mi mente o mi corazón, para apartarme de tu presencia cada día. Derriba toda fortaleza, lléname de tu Santo Espíritu, dame dominio propio para cambiar lo que tengo que cambiar y dame un propósito nuevo en donde mi prioridad siempre seas tú. Te amo Señor y decido ser una persona que te agrade. En el nombre de Jesús, amén.