La iglesia, es el centro geográfico de las naciones, por eso tenemos la responsabilidad de ministrarlas y en el cumplimiento de esta responsabilidad intervienen dos fuerzas, las cuales me permito explicar así:

La primera se conoce como “fuerza centrípeta”, en el Antiguo Testamento esta fuerza se enfocaba en el templo, que simbolizaba el lugar donde moraba el nombre de Dios. Era un lugar santo, el corazón de las ceremonias y prácticas religiosas de Israel. Sin embargo, su responsabilidad iba más allá que solo servir a Israel, tenía la responsabilidad de acoger al extranjero en oración (1 Reyes 8:41-43); de servir de testimonio de obediencia a los decretos y mandamientos del Señor ante quienes venían a visitar la nación atraídos por su fama de poder (1 Reyes 8:54-61 y 1 Reyes 10:1-9) y proveer la oportunidad de que la comunidad extranjera sirvieran y adoraran al Señor (Isaías 56:6-8), en la actualidad, como iglesia de Cristo tenemos el encargo de hacer lo mismo con los aspirantes a nuevos creyentes y hermanos en la fe.

La segunda es la “fuerza centrífuga”, esta fuerza tenía la responsabilidad de llevar el mensaje de Dios a las naciones, más allá de los límites de Israel. Algunos de los ejemplos que podemos citar son los testimonios como José o de exiliados como Daniel y Ester, como Jonás, a quien se le mandó que predicara el arrepentimiento a Nínive. También Dios usó una pequeña esclava israelita quien anunció a Naamán, el poderoso capitán del ejército sirio, afectado de lepra, el gran poder de Dios para sanarlo. Los libros proféticos además contenían muchos mensajes a las naciones así mismo, en Mateo 28:19-20, nuestro Señor Jesucristo nos comisiona a llevar el mensaje del Evangelio más allá de las paredes de nuestra congregación.

Ambas fuerzas son importantes en el cumplimiento de la misión de Dios porque actúan como heraldos de Dios a las naciones (fuerza centrífuga) y como receptores de quienes oyeron el mensaje y ahora buscan al Dios emisor del mensaje (fuerza centrípeta), por ende si la iglesia no envía mensajeros, no obtendrán nuevos creyentes y sin creyentes, la iglesia tarde o temprano muere.

Hoy te animo hermano lector a que te esmeres por llegar a los no alcanzados haciendo uso de la fuerza.

Que Dios y la fuerza te acompañe. En Cristo Jesús para Conectados con Cristo.

Escrito por J Mauricio Moya G. Apologista Cristiano. Presidente Revolution Time Ministries. www.JMauricioMoyaG.wixsite.com/apologetica