Con cierta frecuencia escucho a algunas personas diciendo “la respuesta a todas tus preguntas está en…” a lo que añaden cualquier el nombre de una persona, objeto o deidad, por supuesto de acuerdo a un contexto específico. Para algunos creyentes las respuestas a todas sus preguntas estarán siempre en Dios, aunque no es tampoco una garantía de que tengamos acceso a todas las respuestas (al menos en esta tierra).

Por ello, aunque la vida cristiana se sustenta en la fe de que Cristo resucito al tercer día, como pilar fundamental del cristianismo [ver 1 Corintios 15:14], muestra que necesitamos tener la certeza y la convicción de que, aunque no tengamos todas las respuestas frente a este milagro, Dios estuvo involucrado en ello [ver Hebreos 11:1]. 

No son pocas las ocasiones en las cuales he buscado respuestas frente a algunos predicamentos de mi vida, las cuales intento ubicar en oración, google, libros, e incluso en personas. Ahora bien, cuando pregunto a Dios sobre algún asunto, a veces después de agotar los recursos humanos, no siempre escucho esa voz en el corazón, o no siempre hallo la respuesta en la Palabra; también es necesario decir que en muchas otras ocasiones he hallado respuesta en oración, en las Escrituras e incluso en personas.

Sin embargo, he encontrado un gusto en que Dios no responda a todas mis preguntas. ¿Imaginas que nuestro Padre te permitiera conocer la respuesta a todas las preguntas? Si fuera así, la fe, tan importante para cualquier creyente, se convertiría en algo inútil, insuficiente, e innecesaria.

Así las cosas, entendiendo que “… la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.” [Romanos 10:17 – NTV], y que está articulada con la vida misma [“Más el justo por la fe vivirá!” – Hebreos 10:38 – RV60], se constituye en una necesidad que nos permite acercarnos y agradar a Dios [“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” – Hebreos 11:6 – NVI]

Aunque suene complejo, en ocasiones es importante reconocer que nuestra ignorancia sobre algunos asuntos, ya sea porque no se nos permite conocerlo, o simplemente porque Dios no lo considera importante, en medio de su sabiduría, debería llevarnos a plantearnos una diversidad de preguntas y a buscar en la Palabra tantas respuestas como sea posible.

Es allí en donde la respuesta a todas las preguntas, o el poder de ignorar algunas respuestas, se vuelve parte de la meditación del creyente, sustentando su vida, desafiándolo a entrar en una relación profunda con el Creador, y a comprender que por la fe fue salvo, como lo expresó Jesús [ver Lucas 7:50], moviéndolo en el sendero de entender que los grandes dilemas de nuestra vida, con o sin respuestas a la mano, son parte de la voluntad de Dios y que responden a sus propósitos.

¡Anímate a vivir con Cristo en ti, a vivir en la fe del Hijo de Dios el cual nos amó y entrego su vida por ti!

¡Hoy te bendigo!

Escrito por Jonathan González – @achristian_walk – para www.conectadosconcristo.com