TEXTO BÍBLICO
2 Samuel 19: 1-8 (NVI)

“19 Avisaron a Joab que el rey estaba llorando amargamente por Absalón. Cuando las tropas se enteraron de que el rey estaba afligido por causa de su hijo, la victoria de aquel día se convirtió en duelo para todo el ejército. Por eso las tropas entraron en la ciudad furtivamente, como lo hace un ejército abochornado por haber huido del combate. Pero el rey, cubriéndose la cara, seguía gritando a voz en cuello: «¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!»

Entonces Joab fue adonde estaba el rey y le dijo: «Hoy Su Majestad ha llenado de vergüenza a todos sus siervos que le salvaron la vida, y la de sus hijos e hijas y esposas y concubinas. ¡Usted ama a quienes lo odian, y odia a quienes lo aman! Hoy ha dejado muy en claro que nada le importan sus generales ni sus soldados. Ahora me doy cuenta de que usted preferiría que todos nosotros estuviéramos muertos, con tal de que Absalón siguiera con vida. ¡Vamos! ¡Salga usted y anime a sus tropas! Si no lo hace, juro por el Señor que para esta noche ni un solo soldado se quedará con usted. ¡Y eso sería peor que todas las calamidades que Su Majestad ha sufrido desde su juventud hasta ahora!»

Ante esto, el rey se levantó y fue a sentarse junto a la puerta de la ciudad. Cuando los soldados lo supieron, fueron todos a presentarse ante él”.

REFLEXIÓN
Lazos de amor entre padres e hijos

“Los hijos son prestados”, afirmación popular que goza de cierta credibilidad al saber que cuando crezcan partirán del seno del hogar de sus padres para conformar el suyo o cuando Dios los llame a su presencia sin que podamos evitarlo.

Nos pasamos la vida discutiendo con ellos, perdiendo tiempo valioso para compartir, fortalecer lazos de amistad y generar confianza. Preferimos la figura de autoritarismo antes que la de autoridad y nos volvemos inflexibles ante sus errores como si fuéramos perfectos y jamás hubiéramos cometido las mismas fallas.

Entiendo que en el mundo habitan personas que rechazan y abandonan a sus hijos o lo que es peor, permiten que se cometan con ellos atrocidades; pero ninguno podrá evitar que la ira de Dios recaiga sobre ellos, porque para el Señor la integridad de un niño, velar por su bienestar y asegurar su existencia de acuerdo a su voluntad, es un asunto de vital importancia. Cualquiera que se atreva a causarle daño a un niño, pagará su afrenta tarde o temprano.

Ninguna victoria puede superar el dolor de un padre por la pérdida de un hijo. Entiendo la aflicción de David, amaba a su hijo por encima de su ejército. Esperaba que las cosas se hubieran dado de manera distinta, conocía su responsabilidad en la disputa entre Él y Absalón y no pudo hacer nada para evitar su muerte.

David era un hombre íntegro, sensible, de corazón humilde. Reconocía sus fallas delante de Dios y afrontaba las consecuencias de sus errores con valentía; no había dureza en su corazón, sino por el contrario, estaba dispuesto a hacer el bien a sus enemigos y a defender la justicia, inclusive por encima de sus propios sentimientos.

No desconocía los esfuerzos de quienes lo rodeaban por servirle con lealtad, pero tampoco disimulaba aparentando para ganar los favores de la gente; era él, llorando desconsoladamente a su hijo, un padre decepcionado de él mismo, impotente, sufriendo su ausencia añorando un final diferente.

No sé si fue necedad u orgullo, o quizás las dos formaron parte de todo éste embrollo; qué hubiera sucedido si David y Absalón se hubieran permitido arreglar las cosas dialogando, tratando de llegar a acuerdos?; qué tal si esperaba de su padre un simple te amo o me siento orgulloso de ti?, a lo mejor necesitaba un abrazo que nunca llegó y eso fue lo que poco a poco fue generando resentimiento y odio en su corazón; ¿por qué dejar avanzar la disputa hasta que se volvió inmanejable?

Quisiera que reflexionaras acerca de cómo es la relación con tus hijos; a qué le estás dando prioridad?, analiza cuántas palabras de afecto le expresas a diario y has un balance del tiempo de calidad compartido con ellos. Te dará luces de lo que se podría estar gestando en su corazón y de lo que más adelante tendrás que enfrentar si hoy no decides cambiar tu actitud y tu manera de dirigirte a él cuando le reclamas cordura, responsabilidad y disciplina.

Recuerda que no es lo que dices sino el tono en que lo dices, guardar compostura, corregir con amor y dignidad, sin gritos ni ofensas por delante; decirle cuán importante es para ti y que lo amas no por sus logros sino por lo que es, pueden marcar la diferencia, entre una autoestima fuerte que le ayude a cumplir su propósito en la vida o una débil que lo desenfoque de la meta que Dios desea que alcance.

Alabanza sugerida

Canción: Mil palabritas – Alex Campos

Ver video aquí: http://bit.ly/2emZhbK

OREMOS

Gracias padre amado por concederme la bendición de tener hijos(as) a quien amar. Eres un Dios bueno y maravilloso que sabe lo que me hace feliz y se esmera por mi bienestar. Te pido me des la sabiduría para poder guiarlos(as) por caminos de bien y mostrarles cuán grande es tu amor para con nosotros. Cuídalos(as) en donde quiera que estén, fortalécelos(as), moldea su carácter y has de ellos personas de bien y de bendición. En el nombre de Jesús los(as) bendigo, amén.