He notado en mi vida que, cuando me preocupo demasiado es un problema porque significa que deseo tener el control de todo. Cuando miro la raíz de mi preocupación me encuentro que el  100% de los casos se trata de controlar lo incontrolable. He notado también que, no solo me pasa a mí, algunas de esas preocupaciones son la economía, nuestros hijos y la más fuerte de todas es el futuro. En esta última se incluye la toma de decisiones,  un tema que se dificulta porque deseamos tomar las mejores decisiones y por ello deseamos ver el futuro para estar tranquilos. Pero la realidad de todo esto es que no podemos controlar la economía, ni controlar a nuestros hijos y mucho menos controlar el futuro, pero nos preocupamos por todo esto y más. ¡Preocuparse nunca soluciona nada! Es como amasar sin hornear.

Jesús nos dijo “No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?” Mateo 6:25 (NVI). Realmente preocuparse no es razonable, ni beneficioso “Jesús está diciendo, si no va a durar, no te preocupes por eso. Preocuparse por algo que se puede cambiar es estúpido. Preocuparse por algo que no puedes cambiar es inútil. De cualquier manera, el preocuparse no es razonable” (Rick Warren).

Todo se trata de confiar,  ¿Realmente dices que Dios es tu Señor? ¿Tus acciones y pensamientos te llevan a adorar y confiar en Dios? Para mí personalmente no fue fácil entenderlo hasta que el
Espíritu Santo me enseñó, a través del desierto y por Su palabra en Mateo 6:25-34. La pregunta que hace en el versículo 27 me confrontó ¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? (TLA) La preocupación no agrega nada a nuestra vida, pero si nos resta paz, calma, serenidad y tranquilidad. No ayuda a llegar a la solución del problema, es como andar en una bicicleta estática tratando de cruzar la calle, gastamos mucha energía, vemos que hacemos mucho pero no ocurre nada y no hay progreso. Lo único que logramos es ser miserables.

“Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!” Mateo 6:30 (TLA) ¿Habrá necesidad de angustiarse si confías en Dios? No, no la hay. ¿Por qué? Tenemos una promesa “Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.” Filipenses 4:19 (NTV). ¿Qué significa esto? Como hijos de Dios ya no debemos preocuparnos por las deudas, aunque las veas que son consecuencias de mala administración. Dios está al control de ella; eso también incluye relaciones en conflicto, nuestros sueños, metas y ambiciones, enfermedades por descuido nuestro o sin causa alguna, todo lo que se te ocurra, todo absolutamente todo incluye esta promesa.

Tenemos un Padre que satisface todas nuestras necesidades en Cristo. “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan” Mateo 7:11. No hay razones para la angustia, contamos con un Padre suficientemente bueno al cual podemos ir y descansar en su aposento por medio de la oración, no hay mejor lugar que ese para dejar nuestra preocupación y creer en Su poder y control.

No te preocupes por nada. Tienes de tu lado al creador de todo lo que hay. Sólo obedece sus mandamientos y confía plenamente en Él.

Escrito por Nina Gutierrez para www.ConectadosconCristo.com