TEXTO BÍBLICO

1 Reyes 2 (NVI)

Últimas instrucciones de David

“2 David ya estaba próximo a morir, así que le dio estas instrucciones a su hijo Salomón:

«Según el destino que a todos nos espera, pronto partiré de este mundo. ¡Cobra ánimo y pórtate como hombre! Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas, y el Señor cumplirá esta promesa que me hizo: “Si tus descendientes cuidan su conducta y me son fieles con toda el alma y de todo corazón, nunca faltará un sucesor tuyo en el trono de Israel.”

»Ahora bien, tú mismo sabes que Joab hijo de Sarvia derramó sangre en tiempo de paz como si estuviera en guerra, y mató a Abner hijo de Ner y a Amasá hijo de Jéter, los dos comandantes de los ejércitos israelitas, manchándose así de sangre las manos. Por tanto, usa la cabeza y no lo dejes llegar a viejo y morir en paz. En cambio, sé bondadoso con los hijos de Barzilay de Galaad y permíteles comer en tu mesa, pues ellos me ampararon cuando huía de tu hermano Absalón.

»También encárgate de Simí hijo de Guerá, ese benjaminita de Bajurín que me lanzó terribles maldiciones cuando me dirigía a Majanayin. Es cierto que, cuando fue al Jordán a recibirme, le juré por el Señor que no lo condenaría a muerte. Sin embargo, no tienes ya por qué perdonarle la vida. Tú eres inteligente, y sabrás qué hacer con él; aunque ya está viejo, hazlo sufrir una muerte sangrienta.»

10 David murió y fue sepultado en la ciudad que lleva su nombre. 11 Había reinado siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén, así que en total reinó en Israel cuarenta años. 12 Lo sucedió en el trono su hijo Salomón, y así se consolidó firmemente su reino.

REFLEXIÓN

Lo único seguro en ésta vida es la muerte

La Biblia presenta la muerte humana como la reafirmación de que algo ha cambiado en el orden creado por Dios, con la esperanza de la resurrección.

Para el cristiano la muerte es ganancia. Nuestro paso por la tierra es temporal y la meta final es poder disfrutar una vida eterna junto al Señor. Vivimos con afanes, en una carrera absurda por adquirir poder, por cobrar venganza, acumular cosas materiales y desperdiciamos tiempo valioso con las personas que amamos, por sostener disensiones necias, en las que queremos demostrar con rudeza, quién manda o quién tiene la razón.

Realmente no sabemos, cuándo ni cómo moriremos, pero de algo sí podemos estar seguros y es que a la tumba todos iremos. Llegará el día en el que habremos de ser llamados a comparecer delante de Dios y el juzgará cada pensamiento, cada palabra mencionada y cada acción ejecutada. Pagaremos cada herida causada y cada lágrima derramada por nuestra causa.

La fidelidad y confianza en la provisión de gracia de parte de Dios, debe abundar en nuestro corazón para vivir en plenitud la bendición de un día más concedido. Si hoy abriste tus ojos es porque aún tienes cosas pendientes que hacer en éste mundo y aún  no estás preparado para habitar el lugar que ha sido apartado para ti en la eternidad.

El Rey David, advirtió a Salomón de lo que debía hacer y aplica también para nosotros en éste día:

  1. Amarlo con todas las fuerzas de nuestra alma.
  2. Ser responsables, valientes y decididos en vivir una vida conforme al corazón de Dios.
  3. Cumplir los mandatos del Señor. Sin excepciones. Para poder lograrlo debes estar atento a oír su voz y seguir sus instrucciones.
  4. Obedecer y ser fiel a su palabra.
  5. Actuar con integridad.

¿Qué aseguramos si atendemos éstas advertencias?… nuestros proyectos prosperarán, tendremos éxito a dondequiera que vayamos y seremos grandemente bendecidos, hallaremos bondad en quienes nos rodean, la paz  nunca nos abandonará y en nuestra mesa nunca faltará un plato de comida. ¡Tú decides!

Alabanza sugerida

Canción: La Muerte no es el Final” – Coro Cantaré

Ver video Aquí: http://bit.ly/2dQEeL2

OREMOS

Señor, deseo poder encontrarme contigo en la eternidad y verte sonreír, así sabré que te sientes orgulloso de mí y que pude cumplir a cabalidad lo encomendado cuando me enviaste a habitar éste mundo. Tengo claro que mi presencia en éste lugar es efímera y que me espera una vida feliz a tu lado. Te amo y confío en tu palabra, en la certeza que me das al saber que dependo de ti, de tu voluntad. Gracias Señor por guiarme y mostrarme el camino hacia ti. En el nombre de Jesús bendigo al mundo entero, amén.