Texto Bíblico

Levítico 23: 9 – 44 NVI

Fiesta de las Primicias

“El SEÑOR le ordenó a Moisés 10 que les dijera a los israelitas: «Cuando ustedes hayan entrado en la tierra que les voy a dar, y sieguen la mies, deberán llevar al sacerdote una gavilla de las primeras espigas que cosechen. 11 El sacerdote mecerá la gavilla ante el SEÑOR para que les sea aceptada. La mecerá a la mañana siguiente del sábado. 12 Ese mismo día sacrificarán ustedes un cordero de un año, sin defecto, como holocausto al SEÑOR. 13 También presentarán cuatro kilos de harina fina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal, ofrenda por fuego, de aroma grato al SEÑOR, y un litro de vino como ofrenda de libación. 14 No comerán pan, ni grano tostado o nuevo, hasta el día en que traigan esta ofrenda a su Dios. Éste será un estatuto perpetuo para todos tus descendientes, dondequiera que habiten. Fiesta de las Semanas 15 »A partir del día siguiente al sábado, es decir, a partir del día en que traigan la gavilla de la ofrenda mecida, contarán siete semanas completas. 16 En otras palabras, contarán cincuenta días incluyendo la mañana siguiente al séptimo sábado; entonces presentarán al SEÑOR una ofrenda de grano nuevo. 17 Desde su lugar de residencia le llevarán al SEÑOR, como ofrenda mecida de las primicias, dos panes hechos con cuatro kilos de flor de harina, cocidos con levadura. 18 Junto con el pan deberán presentar siete corderos de un año, sin defecto, un novillo y dos carneros. Serán, junto con sus ofrendas de cereal y sus ofrendas de libación, un holocausto al SEÑOR, una ofrenda presentada por fuego, de aroma grato al SEÑOR. 19 Luego sacrificarán un macho cabrío como ofrenda por el pecado, y dos corderos de un año como sacrificio de comunión. 20 El sacerdote mecerá los dos corderos, junto con el pan de las primicias. Son una ofrenda mecida ante el SEÑOR, una ofrenda consagrada al SEÑOR y reservada para el sacerdote. 21 Ese mismo día convocarán ustedes a una fiesta solemne en honor al SEÑOR, y en ese día no harán ningún trabajo. Éste será un estatuto perpetuo para todos tus descendientes, dondequiera que habiten. 22 »Cuando llegue el tiempo de la cosecha, no sieguen hasta el último rincón del campo ni recojan todas las espigas que queden de la mies. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el SEÑOR su Dios.» Fiesta de las Trompetas 23 El SEÑOR le ordenó a Moisés 24 que les dijera a los israelitas: «El primer día del mes séptimo será para ustedes un día de reposo, una conmemoración con toques de trompeta, una fiesta solemne en honor al SEÑOR. 25 Ese día no harán ningún trabajo, sino que presentarán al SEÑOR ofrendas por fuego.» El día del Perdón 26 El SEÑOR le dijo a Moisés: 27 «El día diez del mes séptimo es el día del Perdón. Celebrarán una fiesta solemne en honor al SEÑOR, y ayunarán y le presentarán ofrendas por fuego. 28 En ese día no harán ningún tipo de trabajo, porque es el día del Perdón, cuando se hace expiación por ustedes ante el SEÑOR su Dios. 29 Cualquiera que no observe el ayuno será eliminado de su pueblo. 30 Si alguien hace algún trabajo en ese día, yo mismo lo eliminaré de su pueblo. 31 Por tanto, no harán ustedes ningún trabajo. Éste será un estatuto perpetuo para todos sus descendientes, dondequiera que habiten. 32 Será para ustedes un sábado de solemne reposo, y deberán observar el ayuno. Este sábado lo observarán desde la tarde del día nueve del mes hasta la tarde siguiente.» Fiesta de las Enramadas 33 El SEÑOR le ordenó a Moisés 34 que les dijera a los israelitas: «El día quince del mes séptimo comienza la fiesta de las Enramadas en honor al SEÑOR, la cual durará siete días. 35 El primer día se celebrará una fiesta solemne en honor al SEÑOR. Ese día no harán ningún trabajo. 36 Durante siete días le presentarán al SEÑOR ofrendas por fuego. Al octavo día celebrarán una fiesta solemne en honor al SEÑOR y volverán a presentarle ofrendas por fuego. Es una fiesta solemne; ese día no harán ningún trabajo. 37 »Éstas son las fiestas que el SEÑOR ha establecido, y a las que ustedes habrán de convocar como fiestas solemnes en su honor, para presentarle ofrendas por fuego, holocaustos, ofrendas de cereal, y sacrificios y ofrendas de libación, tal como está prescrito para cada día. 38 Todas estas fiestas son adicionales a los sábados del SEÑOR y a los tributos y ofrendas votivas o voluntarias que ustedes le presenten. 39 »A partir del día quince del mes séptimo, luego de que hayan recogido los frutos de la tierra, celebrarán durante siete días la fiesta del SEÑOR. El primer día y el octavo serán de descanso especial. 40 El primer día tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmera, de árboles frondosos y de sauces de los arroyos, y durante siete días se regocijarán en presencia del SEÑOR su Dios. 41 Cada año, durante siete días, celebrarán esta fiesta en honor al SEÑOR. La celebrarán en el mes séptimo. Éste será un estatuto perpetuo para las generaciones venideras. 42 Durante siete días vivirán bajo enramadas. Todos los israelitas nativos vivirán bajo enramadas, 43 para que sus descendientes sepan que yo hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto. Yo soy el SEÑOR su Dios.» 44 Así anunció Moisés a los israelitas las fiestas establecidas por el SEÑOR.”

Reflexión

Más que vencedores, por eso celebramos

Fuimos hechos personas nuevas; atrás quedó una vida sumida en la oscuridad del desconocimiento de Dios, para darle paso a una en donde brille su luz, por donde quiera que vayamos. Nuestro cuerpo, mente, alma y corazón son nuestra ofrenda grata al Señor, en agradecimiento por su obra en nuestro pasado y por un futuro lleno de esperanza, fortaleza, sabiduría y amor.

Hemos tenido buenas y malas cosechas, de acuerdo a la semilla que hemos sembrado y Él nos bendice con su perdón, su misericordia y restauración. El fruto que emana desde nuestro interior, es el resultado de la bondad de nuestro Padre, en darnos lo que necesitamos, en sostenernos en tribulación y entregarnos una recompensa eterna a nuestra obediencia.

No nos rendimos, enfocamos nuestros esfuerzos para darle a Él lo mejor de lo que tenemos, no las migajas de nuestro tiempo, ni la basura que albergamos en nuestro interior a causa del pecado. Celebramos su libertad, su iglesia, su poder, su salvación, su sanidad, su paz, su justicia, su agradable y perfecta voluntad.

Nos deleitamos en su presencia y Él se enorgullece de nosotros, porque ya no somos lo que fuimos y porque nuestro crecimiento espiritual es evidente no solo ante sus ojos, sino ante todo el mundo. Aquellos que no daban un peso por nosotros, hoy se sorprenden de ver las maravillas del Señor en nuestro testimonio y se encuentran expectantes del resultado final.

Su gloria nos ha sido revelada, confiamos en sus promesas y nos gozamos en su amor, fijando la mirada en lo que viene adelante, porque lo que quedó atrás es la confirmación de que al humillarnos y entregarle a Él el control de nuestra existencia, obtenemos la más grande victoria.

 

Oremos

Señor, gracias porque no has omitido detalle alguno en la transformación de lo que fui en lo que ahora soy. Presento delante de ti, en este día, el resultado de éste proceso como ofrenda viva a tu generosidad para conmigo. Me siento muy afortunado(a), de haberte conocido y feliz por la mejor decisión que he tomado en mi vida como ha sido seguirte. Estoy infinitamente agradecido(a) porque lo que significó tristeza y derrota en mi pasado, constituye un testimonio de tu poder en mi presente y mi futuro, extensivo al mundo entero. Dios de mi corazón, celebro tu obra maravillosa en el nombre de Jesús y bajo la unción de tu Santo Espíritu, amén y amén.