“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”  Colosenses 3:2,3

                Desde muy pequeños se nos ha enseñado que para ser “alguien en la vida” o “exitoso” debemos estudiar, ser excelentes en nuestros  colegios y universidades, y finalmente buscar obtener el o los trabajos con el mejor salario devengado posible pues haciendo así seremos realmente felices.

Si bien, estudiar y trabajar no tienen nada de malo (la misma Palabra de Dios no enseña en 2 de Tesalonicenses 3:10 que debemos trabajar si queremos comer), esto no es la razón ni el motivo de nuestra existencia en la tierra.

Recordemos por un momento el contexto del pasaje a los colosenses. El apóstol Pablo le escribe  a una iglesia que aún no había visitado mas la tenía muy presente. Les exhorta a no dejarse engañar  y conservar pura la fe y doctrina que les había sido anunciada en un principio.

Si llevamos esta historia a nuestro contexto, nos encontraremos con cosas muy similares a las que vivían los cristianos colosenses en aquella época. Para aquellos que conocemos de Dios, deseamos servirle y vivir de forma agradable para nuestro Padre y demostrando amor a nuestro prójimo. Sin embargo, hoy en día hemos perdido un poco la visión. La sociedad en que vivimos nos colma de ocupaciones y deberes, tanto así, que aún asistir con regularidad a la iglesia puede volverse un desafío. Hemos perdido de vista el objetivo y ahora miramos a la tierra como si fuéramos a vivir eternamente en ella.

Quizás en este punto te preguntas: ¿Qué quiere decir “poner la mira en las cosas de arriba”? ¿Será que debo enfocarme sólo en servirle a Dios y dejar todo a un lado? Si tienes estas incógnitas, permíteme aclarar el panorama tal como lo hizo Pablo a los colosenses. Esta cita NUNCA incita a convertirnos en seres irresponsables que pretenden no trabajar y vivir del trabajo de otros, más bien nos motiva a recordar que nuestra esperanza y fuente de éxito, felicidad, realización y satisfacción no provienen del esfuerzo de nuestras manos o logros terrenales sino de Dios.

Si crees, falsamente, que la autosuficiencia y el esfuerzo propio pueden otorgar a nuestras vidas la realización plena de nuestro ser, estás equivocado. Somos seres dependientes a un punto tal que ni siquiera podemos definir qué día nos enfermaremos, perderemos un empleo, se irá un ser querido o partiremos de este mundo. Así que, quienes ponen su mira en las cosas de esta tierra están a merced de los sinsabores y desesperanzas que agobia sutilmente a nuestra sociedad.

Cuando colocas tu mira, como lo dice Pablo en su carta a los colosenses, en las cosas de arriba, puedes tener la certeza de que Dios se encargará de tus necesidades en la tierra. ¡OJO! Esto no significa que todo será color de rosa. Dios no te promete que en tu vida no pasarás por situaciones difíciles, empero, que Él estará contigo y no te dejará ni desamparará. Si Dios es tu objetivo, no habrá nada ni nadie que te pueda destruir. Si tu confianza no está en tus limitadas fuerzas sino en el Dios todopoderoso, puedes descansar aún en medio de tormentas.

No olvides, si ya decidiste seguir a Cristo y convertirlo en el Señor de tu alma, que tu vida está escondida en manos de Dios. Para el mundo y sus promesas vacías tu estas muerto, es decir, no vives para seguir la corriente de este mundo sino para reflejar a Cristo en tu entorno. Esto es en tu trabajo, pueblo, barrio, ciudad, universidad, en fin, dondequiera que te encuentres.

Y si aún no has decidido seguir a Cristo, ¡hoy te invito a poner tu vida en manos de Dios! Deja que Él sea quien dirija tus pasos. Tu sólo pon tu mira en Él, en las cosas de arriba y el esforzará tus manos diligentemente para que seas productivo y cuidará de ti en todo tiempo.

Escrito por Raquel Roa para www.conectadosconcristo.com