“Dios tiene hijos, no nietos ni sobrinos” gracias a estas palabras pronunciadas por su tio, Jhosep Mosquera entendió que su verdadero llamado en esta vida, era servirle a Dios a través del ministerio de alabanza. Desde entonces, la músca se ha convertido en la mejor manera de llevar el mensaje de amor, paz y reconciliación de nuestro Señor, a miles de cristianos y no creyentes.