El lago McDonald, ubicado en Montana (EEUU), es un lugar maravilloso en el cual existen millones de piedras de colores que adornan el fondo del mismo, un gran ejemplo de como Dios procura, en su sabiduría, embellecer el mundo con estos escenarios.

Que importante es sentir que eres diferente. Contrario a la opinión de algunas personas, incluidas algunas en las iglesias, no es necesaria una uniformidad para llegar a los mejores resultados. En algunas organizaciones como universidades, spin-off o centros de investigación, etc., nada podría estar más lejos de la realidad, y la Iglesia es una de estas organizaciones.

Las iglesias, como edificaciones, son levantadas con ladrillos, concreto y otros materiales; en el caso de la Iglesia como cuerpo de Cristo, siendo Él mismo el fundamento y nosotros las piedras, podemos considerar que, como piedras de diversos colores, somos todos importantes.

“Juntos constituimos su casa, la cual está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas. Y la piedra principal es Cristo Jesús mismo.”

(Efesios 2:20 – NTV)

Ahora bien, el creyente es más que una roca que edifica la Iglesia, es la piedra vivificada por Cristo (Juan 10:10b), que ha de pasar por diversos momentos en su vida hasta ser hallado. Permíteme usar un versículo del primer libro de Reyes para ejemplificar este punto.

“Las piedras que se usaron en la construcción del templo se labraban en las canteras, de modo que no hubo ruido de martillo, ni de hacha, ni de ninguna otra herramienta de hierro en el lugar de la obra.”

(1 Reyes 6:7 – NTV)

Pero, ¿qué relación puede tener este pasaje con nosotros? La respuesta podría ser que fuimos hallados por Dios, sin forma, ni propósito, en una cantera, tallados por nuestras experiencias y decisiones, para ser llevados a ser parte de la Iglesia y ocupar un lugar al lado de la piedra angular que es Jesús… ¡todo un honor!

Considera algo, ¿has visto dos piedras iguales? Ni aún las piedras preciosas, talladas por los mejores artesanos son iguales ante una revisión microscópica. El alfarero, quién hace vasijas de barro, no puede hacer dos iguales.

Dios nos hace diferentes con el propósito de enriquecer la Iglesia, con el propósito de expresar su gloria a través de varias maneras: la forma en la cual somos transformados de piedras muertas a piedras vivas; la forma en la cual nos labra y vivenciamos el cambio; la diversidad de nuestros pensamientos y acciones; la forma en la cual hacemos la diferencia en un mundo caótico; la forma en la que nos relacionamos los unos con los otros; la forma en la cual amamos a las personas a pesar de nuestras diferencias; la forma en la cual nos vamos pareciendo paso a paso a Cristo y nos movemos en el marco de su Palabra, etc.

Eres especial, único y diferente, porque así lo quiso Dios… si aún estas en la cantera, sin propósito, sin forma, sin vida, te invito a conocer a Jesús, te invito a ir más allá de tus expectativas o del conocimiento que puedas tener sobre Él, y tan solo permite que Dios sea el alfarero de tu vida.

¡Hoy te bendigo!

Escrito por Jonathan González – @achristian_walk – para www.conectadosconcristo.com