Jeremías 49:1-6 NVI

Mensaje para Amón

“49 Así dice el Señor acerca de los amonitas:

«¿Acaso Israel no tiene hijos?

    ¿Acaso no tiene herederos?

¿Por qué el dios Moloc[a] ha heredado Gad,

    y su pueblo vive en sus ciudades?

2 Vienen días —afirma el Señor—

    en que yo haré resonar el grito de guerra

    contra Rabá de los amonitas;

y se convertirá en un montón de ruinas,

    y sus ciudades serán incendiadas.

Entonces Israel despojará de todo

    a los que de todo la despojaron

            —afirma el Señor—.

3 »¡Gime, Hesbón, porque Hai ha sido destruida!

    ¡Griten, hijas de Rabá!

¡Vístanse de luto, y hagan lamentación;

    corran de un lado a otro, dentro de los muros!,

porque Moloc marcha al destierro,

    junto con sus sacerdotes y oficiales.

4 ¿Por qué te jactas de tus valles,

    de tus fértiles valles,

hija rebelde, que confías en tus tesoros

    y dices: “¿Quién me atacará?”?

5 Voy a hacer que te acose

    el terror por todas partes

            —afirma el Señor Todopoderoso—.

Todos serán expulsados, cada uno por su lado,

    y nadie reunirá a los fugitivos.

6 »Pero, después de esto,

    cambiaré la suerte de los amonitas»,

            afirma el Señor”.

Puerta abierta de par en par

Le abrimos la puerta de par en  par a satanás y le concedemos permiso para que siembre caos a nuestro alrededor, cuando cedemos ante el pecado y elegimos la rebeldía y la desobediencia a los preceptos divinos. Feriamos nuestra salvación por un rato efímero de placer o con la disculpa de querer encajar en una sociedad que deliberadamente ha decidido dejar a Dios por fuera de la ecuación de su existencia.

Las consecuencias de una vida sin Dios son simples: división, disensión, ausencia de paz, ruina, destrucción, derrota, cautiverio y muerte física y espiritual; si estás experimentando alguna de estas cosas, sería acertado reflexionar sobre qué tipo de decisiones estás tomando actualmente que irremediablemente, ofenden a Dios y construyen un abismo de distancia en tu relación personal con Él.

Nada pasa por casualidad. Cosechamos lo que sembramos, toda acción tiene una consecuencia y toda promesa viene acompañada de una condición; el común denominador eres tú, atesorando en tu corazón las mentiras del mundo y despreciando cada una de las bendiciones que podrías recibir como recompensa por obedecer los mandatos del Señor.

Nuestro Dios no es desagradecido ni mucho menos indolente. Él reconoce en nosotros un corazón dispuesto a seguir sus caminos. Es generoso, amoroso, perdonador y misericordioso. Su luz e infinito compromiso con nuestro bienestar es innegable, razón por la cual nos direcciona hacia sus brazos. Las preguntas que debemos hacernos hoy son: ¿Qué nos motiva a caminar en el sentido contrario a su voluntad? y ¿Cuánto más estamos dispuestos a perder por nuestra insensatez?… en lo más profundo de nuestra alma, hallaremos las respuestas.

Alabanza sugerida

Canción: Amén – Ricardo Montaner, Mau y Ricky, Camilo, Evaluna Montaner

Ver video aquí: https://bit.ly/2MzlFBa

Oremos

Hoy me presento ante ti para expresarte cuanto siento haber tomado decisiones sin tenerte en cuenta. Gracias por tu infinito amor, por tu gracia y generosidad para conmigo. Padre, no quiero caminar nunca más apartado(a) de ti y anhelo recuperar lo perdido por mi necedad. En este día decido obedecerte para demostrarte mi compromiso contigo y te pido me ayudes a construir una mejor y más estrecha relación entre los dos. Te amo de aquí hasta la eternidad. En el nombre de Jesús, amén.