¿Por qué no hago lo que quiero? No sé si te ha pasado que deseas dejar de fallar y nunca cometer el mismo error o poder llevar a cabo buenas acciones que te has propuesto; te sientes muy mal por ello y buscas las fuerzas y la voluntad de donde sea para dejar de hacerlo y lograr lo bueno. Olvidando que por más esfuerzo humano que tengas no lo vas a lograr.

Ya lo intentaste todo, te pregunto: ¿No te ha llevado eso a frustración? ¿No te ha dejado sin aliento? ¿No te ha llevado eso a maldecir y desear lo peor para ti? ¿No te ha llevado a llenarte de excusas y por ende sentirte culpable? Hay algo que está mal, quizás se te ha olvidado o realmente no estás consciente de algo muy importante.

En realidad, también yo he muerto en la cruz, (mi ego a muerto) junto con Jesucristo. Y ya no soy yo el que vive, sino que es Jesucristo el que vive en mí. Y ahora vivo gracias a mi confianza en el Hijo de Dios, porque él me amó y quiso morir para salvarme. No rechazo el amor de Dios. Porque si él nos aceptara sólo porque obedecemos la ley, entonces de nada serviría que Cristo haya muerto.

(Gálatas 2:20-21 TLA)

Debo estar consciente. Eso determina mi ánimo. La fe no es para negar sino para enfrentar mi realidad que es Cristo, la vida de Él en mí; reconocer lo que tengo llámese pecado, falla o malas decisiones, no está determinando quién soy yo y tampoco determina mi realidad en el espíritu, mi realidad está en quien creo, en Cristo. No hay que autojustificarnos en nuestro comportamiento, sino enfocarnos en la criatura que realmente somos.

Pude haber hecho cosas que no son dignas de un cristiano o contradecir mis buenas intenciones, pero su amor nunca será reemplazado o quitado de mi, por el amor que Dios tiene hacia mí es que Cristo habita en mí y tengo vida eterna.

Puede pasar que tome una y otra vez las mismas decisiones erradas, pero hay esperanza y confianza de que esto cambie si adquirimos la nueva conciencia y seguimos el nuevo pacto “El Dios de paz resucitó a nuestro Señor Jesús, y por medio de la sangre que Jesús derramó al morir, hizo un pacto eterno con nosotros. Somos el rebaño de Jesús, y él es nuestro gran Pastor. Por eso le pido al Dios de paz que haga que ustedes sean buenos y perfectos en todo, y que Jesucristo los ayude a obedecerlo. ¡Que Jesús reciba la gloria y la honra por siempre! Amén.

Hebreos 13:20-21 TLA

Escrito por Nina Gutiérrez para conectadosconcristo.com