TEXTO BÍBLICO

Isaías 49:14-26 NVI

“Pero Sión dijo: «El Señor me ha abandonado;
    el Señor se ha olvidado de mí».

15 «¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho,
    y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara,
    ¡yo no te olvidaré!
16 Grabada te llevo en las palmas de mis manos;
    tus muros siempre los tengo presentes.
17 Tus constructores[b] se apresuran;
    de ti se apartan tus destructores
    y los que te asolaron.
18 Alza tus ojos, y mira a tu alrededor;
    todos se reúnen y vienen hacia ti.
Tan cierto como que yo vivo,
    —afirma el Señor—,
    a todos ellos los usarás como adorno,
    los lucirás en tu vestido de novia.

19 »Aunque te arrasaron y te dejaron en ruinas,
    y tu tierra quedó asolada,
ahora serás demasiado pequeña para tus habitantes,
    y lejos quedarán los que te devoraban.
20 Los hijos que dabas por perdidos
    todavía te dirán al oído:
“Este lugar es demasiado pequeño para mí;
    hazme lugar para poder vivir”.
21 Y te pondrás a pensar:
    “¿Quién me engendró estos hijos?
Yo no tenía hijos, era estéril,
    desterrada y rechazada;
    pero a estos, ¿quién los ha criado?
Me había quedado sola,
    pero estos, ¿de dónde han salido?”»

22 Así dice el Señor omnipotente:

«Hacia las naciones alzaré mi mano,
    hacia los pueblos levantaré mi estandarte.
Ellos traerán a tus hijos en sus brazos,
    y cargarán a tus hijas en sus hombros.
23 Los reyes te adoptarán como hijo,
    y sus reinas serán tus nodrizas.
Se postrarán ante ti rostro en tierra,
    y lamerán el polvo que tú pises.
Sabrás entonces que yo soy el Señor,
    y que no quedarán avergonzados
    los que en mí confían».

24 ¿Se le puede quitar el botín a los guerreros?
    ¿Puede el cautivo ser rescatado del tirano?[c]

25 Pero así dice el Señor:

«Sí, al guerrero se le arrebatará el cautivo,
    y del tirano se rescatará el botín;
contenderé con los que contiendan contigo,
    y yo mismo salvaré a tus hijos.
26 Haré que tus opresores se coman su propia carne
    y se embriaguen con su propia sangre,
    como si fuera vino.
Toda la humanidad sabrá entonces
    que yo, el Señor, soy tu Salvador;
    que yo, el Poderoso de Jacob, soy tu Redentor».”

REFLEXIÓN

Silencio abrumador

El silencio del Señor en algunas ocasiones, no significa que no le importe nuestra situación, ni que desee lo mejor para cada uno de nosotros. Es obvio que nos causa ansiedad no obtener una respuesta rápida a nuestras demandas y nos apresuramos en lanzar conjeturas y quejas al respecto, pero el Señor es puro amor, nos ama y trabaja arduamente para que nuestro crecimiento espiritual sea perdurable.

Nuestra esterilidad proviene de la falta de confianza en un Dios poderoso. El Señor ha prometido restituir y restaurar con una única condición, creer. Él hace su parte y lo mínimo es que no seamos obstáculo para el cumplimiento de sus planes; pero es relevante resaltar, que nosotros tenemos deberes irrenunciables y responsabilidades ineludibles que de alguna manera sirven de eslabón entre su corazón y el nuestro.

Adelante está la bendición, debemos levantarnos y avanzar. Es difícil no pensar en negativo cuando nos agobian los problemas, pero es mucho más gratificante reconocer que somos más fuertes que ayer y que cada prueba superada es una victoria y requiere esfuerzo.

Alabanza sugerida

Canción: Como lluvia – Alex Campos

Ver video aquí: https://bit.ly/2GajgaQ

OREMOS

Padre celestial, quiero escuchar tu voz, pero a veces el silencio es ensordecedor y me siento perdido(a) en mis dificultades. Sé que estas aquí conmigo y por eso no pierdo la fe y tengo la seguridad de contar contigo siempre. Gracias Dios por permanecer a mi lado, fortalecerme, llenarme de tu paz y brindarme amor. Te amo con todas las fuerzas de mi corazón, en el nombre de Jesús, amén y amén.