El enfocarnos en lo temporal nos aleja de vivificar en el ser interior la plenitud de una vida eterna.

El hombre al dejar este mundo temporal, yace su cuerpo frío, pálido y perplejo; a  la vista de aquellos que lo acompañaron en su caminar. Esa condición podría ser el reflejo del corazón del hombre sin Cristo. Como la falta de contentamiento, los afanes de la vida,  nublan nuestro entendimiento y camuflan en lo más íntimo de nuestro ser lo desventurados, miserables, pobres y ciegos; sin la luz de Cristo,  sin un propósito en El, produciendo un envejecimiento tanto físico, como espiritual, dando lugar al gobierno del yo;  dejando de lado al Supremo soberano autor y único  consumador de todo lo creado.

En nuestra condición pecaminosa es difícil aceptar y reconocer que necesitamos a Jesucristo; de su misericordia, gracia y favor inmerecido;  para alcanzar el don de la Fe y el arrepentimiento, para avanzar en medio de la inmundicia del pecado. Ningún hombre puede confiar en Jesucristo, en tanto no reconozca que necesita un salvador, y no podrá sentir que necesita un salvador sin sentir morir por el peso de su pecado, y poder clamar “Hazme entender mi transgresión y mi pecado” (Job 13:23B. RVR 1960).

Sin duda se requiere determinación constante para dar la espalda al pecado, para atrevernos a mirar a Jesucristo a cara descubierta (2 Corintios 3:18); coraje para sentarnos en el banquillo del arrepentimiento y gemir por nuestras perversidades, implorando que en  el yo interior sea anclada la fe y el arrepentimiento como compañero inseparable; cuya unidad es como el corazón que bombea sangre y lleva vida al resto del cuerpo, sin este proceder es imposible mantenernos en pie.

Más allá del propio razonamiento los planes de Dios y sus propósitos son más altos; si aún no sientes dolor por tu pecado, pedimos que Dios se agrade en empezar la obra de gracia en ti. Que la voluntad del altísimo predomine sobre nuestras vidas, y que el pecado a diario sea desarraigado como raíz en tierra árida.

En amor fraterno y en la felicidad de transmitir el  mensaje Johac. (Johana Cárdenas). Para http://www.conectadosconcristo.com