Texto bíblico

Génesis 31 : 1 – 21 (NVI) Jacob huye de Labán «Pero Jacob se enteró de que los hijos de Labán andaban diciendo: «Jacob se ha ido apoderando de todo lo que le pertenecía a nuestro padre, y se ha enriquecido a costa suya.» 2 También notó que Labán ya no lo trataba como antes. 3 Entonces el SEÑOR le dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, donde están tus parientes, que yo estaré contigo.» 4 Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaba el rebaño, 5 y les dijo: —Me he dado cuenta de que su padre ya no me trata como antes. ¡Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo! 6 Ustedes saben muy bien que yo he trabajado para su padre Labán con todas mis fuerzas. 7 No obstante, él me ha engañado y me ha cambiado el salario muchas veces. Pero Dios no le ha permitido causarme ningún daño. 8 Si él acordaba conmigo: “Los animales manchados serán tu salario”, todas las hembras tenían crías manchadas; y si él acordaba: “Los animales rayados serán tu salario”, todas las hembras tenían crías rayadas. 9 Así Dios le ha quitado el ganado al padre de ustedes, y me lo ha dado a mí. 10 »En cierta ocasión, durante la época en que los animales estaban en celo, tuve un sueño. En ese sueño veía que los chivos que cubrían a las cabras eran rayados, manchados o moteados. 11 En ese mismo sueño, el ángel de Dios me llamó: “¡Jacob!” Y yo le respondí: “Aquí estoy.” 12 Entonces él me dijo: “Fíjate bien, y te darás cuenta de que todos los chivos que cubren a las cabras son rayados, manchados o moteados. Yo he visto todo lo que te ha hecho Labán. 13 Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste una estela y me hiciste una promesa. Vete ahora de esta tierra, y vuelve a la tierra de tu origen.” 14 Raquel y Lea le respondieron: —Ya no tenemos ninguna parte ni herencia en la casa de nuestro padre. 15 Al contrario, nos ha tratado como si fuéramos extranjeras. Nos ha vendido, y se ha gastado todo lo que recibió por nosotras. 16 Lo cierto es que toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Por eso, haz ahora todo lo que Dios te ha ordenado. 17 Entonces Jacob se preparó y montó a sus hijos y a sus esposas en los camellos, 18 puso en marcha todo su ganado, junto con todos los bienes que había acumulado en Padán Aram, y se dirigió hacia la tierra de Canaán, donde vivía su padre Isaac. 19 Mientras Labán estaba ausente esquilando sus ovejas, Raquel aprovechó el momento para robarse los ídolos familiares. 20 Fue así como Jacob engañó a Labán el arameo y huyó sin decirle nada. 21 Jacob se escapó con todo lo que tenía. Una vez que cruzó el río Éufrates, se encaminó hacia la región montañosa de Galaad”.

Reflexión

Soberanía de Dios y unidad familiar Hay momentos en nuestra vida, en donde nos incomodamos en la zona de confort laboral en la que nos encontramos. Pareciera que todo va en contra nuestra, no sentimos estancados, y percibimos cierto rechazo de las personas que nos rodean, y el lugar en el que laboramos, no trae a nuestra vida crecimiento personal ni espiritual, aunque tengamos una economía estable y próspera, como la tenía Jacob viviendo con su suegro. El Señor obra en Justicia, nos guía, nos orienta y SIEMPRE está con nosotros en medio de las tribulaciones. Si el lugar en donde estamos, no trae bendición, porque añade tristeza e impide que nuestra relación con Dios fluya, porque lo que allí sucede va en contra de su voluntad, es preciso tomar decisiones encausadas a agradar al Señor, cumplir su mandato y nuestro voto de fidelidad hacia Él, y buscar nuevos horizontes que lo honren totalmente. ¡Ten cuidado!, no me refiero con lo que acabo de escribir, que debas dejar a tu familia si estás en una situación de conflicto, el análisis lo hago, bajo el contexto laboral en el que se desarrollaba la historia. Nota que Jacob, no dejó su esposa y sus hijos atrás, eso sería reprochable ante los ojos de Dios, sino que era ella con todo y los problemas diarios que enfrentaban, lo que lo motivaba a seguir adelante y regresar a la tierra prometida; es así, que atendió el llamado del Señor, tomando de la mano a su familia. A la luz de la palabra y bajo la voluntad del Señor, cuando el hombre del hogar toma una decisión, es tu deber como esposa apoyarlo, porque él es cabeza y sacerdote de tu hogar, la autoridad puesta por Dios en tu casa, y por ende, es su responsabilidad proveer no sólo en lo económico, sino bienestar emocional y espiritual también, tal y como el Señor se lo ha ordenado. Es necesario que como pareja, vayan de rodillas a los pies del Señor, para que les de la sabiduría que necesitan para tomar decisiones en unidad, es la única manera de obtener de Él su respaldo. Hombres, aunque ustedes son autoridad, la opinión de su esposa cuenta, es por esto, que Jacob hace partícipes a Raquel y a Lea de sus planes; Mujeres, es vital actuar con sabiduría, brindando su confianza y apoyo a su esposo, creyendo en que las promesas de Dios son SÍ en Cristo. Si tienes dudas, consulta con Dios en oración, pídele su paz, pero haz lo que te corresponde hacer ante los ojos del Señor, para que no te conviertas en piedra de tropiezo para tu esposo y tus hijos. Los dos pueden tener la seguridad de que Dios restituye al ciento por uno, lo que otros por su avaricia, envidia, enemistad y deshonestidad les han quitado, déjense guiar, es hora de actuar, de ponerse en marcha, para derribar con todas tus fuerzas tus miedos, tus temores y ser valientes en conquistar la tierra prometida que el Todopoderoso ha designado para ti y los tuyos.

Oremos

Pase lo que pase Señor, estoy dispuesto a caminar de tu mano, para dejarme guiar hacia la tierra en donde fluye leche y miel, para mí, mi esposo(a) y mis hijos. Gracias amado Padre, porque me acompañas en todo momento, y me guías en medio de mis tribulaciones, porque mis decisiones son tomadas al escuchar tu voz susurrando a mi oído lo que debo hacer para obtener tu respaldo. Bendice señor, el lugar donde hoy me encuentro, y bendice aún más el lugar a donde me llevarás para que mi comunión contigo sea cada día más fuerte y sólida, bajo tu voluntad y tu palabra. Reconozco tu soberanía sobre mi vida y declaro que es el cielo el que gobierna en mi hogar por siempre. En el nombre de tu amado hijo Jesús, Amén y Amén.