Me gusta la música y el arte en general, considero que DIOS nos dotó con la facultad de crear y de expresarnos en diferentes lenguajes, por eso algunas personas tenemos la bendición de entender este tipo sutil de lenguaje; los colores, los trazos, las notas, las palabras, las representaciones, elementos que pueden recrear mundos de emociones y sentimientos.

Indefectiblemente, nuestra naturaleza humana nos empuja a sentirnos frágiles y torpes si no estamos cerca de nuestro PADRE y creador, porque hacemos parte de una inmensa obra maestra y nuestro punto de convergencia es ÉL, la he llamado: “la sinfonía del amor”, entendiendo la naturaleza del corazón de quien es nuestro SEÑOR.

Alguna vez escuché un cuento en donde el protagonista le preguntaba a diferentes trabajadores lo que estaba haciendo y ellos le respondían sin emoción cosas como: pegando ladrillos, pintando paredes, apilando madera… hasta que llegó donde alguien que estaba juntando arena en un rincón y le formuló la misma pregunta, él le respondió emocionado, estoy construyendo una catedral.

La mayoría de las veces nosotros desconocemos el propósito que DIOS tiene para nuestras vidas, y nos dedicamos a renegar de nuestro presente inmediato, a no valorarlo y no ver en perspectiva las oportunidades que se nos presentan con cada experiencia y circunstancia. Tal vez, porque no entendemos que a pesar de nosotros mismos DIOS tiene el control.

Creer que cada vivencia, cada victoria, cada derrota es utilizada por DIOS para bendecirnos, bendecir a otros y extender su reino en la tierra, es parte de nuestra fe; quisiéramos entender el tipo de ritmo, de sonido, incluso el tipo de instrumento que somos dentro de la sinfonía del amor, pero es algo que sólo podremos descubrir cuando tengamos un encuentro real con ÉL.

Saulo de Tarso el futuro Apóstol Pablo tuvo que sufrir de ceguera temporal y una confrontación fuerte de parte de DIOS, para comenzar un ministerio que extendería la fe cristiana por muchas regiones del mundo conocido en su época. Quiero decir, DIOS antes de confrontarlo e incluso antes de que él naciera ya había valorado su pasión, liderazgo, disciplina y carácter.

Es posible que como Saulo, muchos hayamos caminado antes de la mano con el mundo, pero eso no quiere decir que no sirvamos para las obras del reino, o peor aún que no tenemos cabida dentro de los planes de DIOS, porque nos creemos sucios o inútiles; nuestra individualidad hace que todos tengamos diferentes virtudes para poner al servicio de DIOS y de su reino. Un sonido y una nota especial.

Muchas veces podemos llegar a pensar que si no somos pastores o evangelistas o adoradores o misioneros no podremos servir al SEÑOR, cosa que es falsa, a veces sólo se requiere trabajar desde donde estás para dar testimonio y llevar a otros a los pies de CRISTO, se trata de estar dispuesto a hacer lo imposible, estar dispuesto a creerle a DIOS.

En general nosotros mismos los creyentes decimos que DIOS no nos pide hacer cosas que nos superan porque ÉL nunca nos dejaría en vergüenza, pero creo que a DIOS le gusta que nos arriesguemos y que estemos dispuestos a pagar el precio más alto por su amor, el SEÑOR nos ayudará luego de examinar nuestro corazón y comprobar que estamos jugados a su favor.

Es como cuando mi sobrino intentó subir a una rama de un árbol, tiene seis (6) años y vio el asunto como una gran hazaña, trepar a la rama más baja de un arbolito, al principio observo que titubea y supongo que pensó desistir de su idea, pero le doy ánimo y comienza la aventura, me doy cuenta que llega a un punto donde se siente vencido y sus piernitas cuelgan y no tiene de dónde asirse, yo le ayudo, además de valorar su arrojo y le aliento a subirse a otro más grande.

Los violines dejan escapar sonidos que a mi gusto son el cielo en la tierra y a pesar de que son una caricia para mis oídos no puedo desconocer que para una obra completa hacen falta otros instrumentos, esos que tienen sonidos y notas diferentes, que complementan la composición y enriquecen la canción de manera tal que en conjunto suena maravilloso.

Cada uno de nosotros tiene un sonido y una nota, y no importa si no hacemos parte de los instrumentos más visibles dentro de la orquesta, tenemos un lugar sólo para cada uno de nosotros, así consideremos que nuestro trabajo actual no tiene conexión alguna con DIOS o no es importante. Acordémonos que construimos una catedral.

Las cosas no funcionan cuando condicionamos a DIOS, sino cuando le creemos: “Si me prosperas ayudaré a tu iglesia”, escucharía la voz de DIOS como un trueno diciendo: “Si ayudas a mi iglesia te prosperaré”. Debemos arriesgarnos y buscar nuestros propios desafíos, no intentar copiar otras obras. Todos somos únicos por eso tenemos una misión especial.

Tal vez no sea un violín, es posible que sea un platillo ruidoso y destemplado, pero sé que tengo un momento y un lugar especial en la sinfonía del amor, debo buscar mi sonido, debo acercarme al PADRE para encontrar mi propósito y mi valía, es ÉL quien me da una razón, un objetivo… y me equipa de todo lo que necesito para verle sonreír.

Escrito por Mr. Cesos para www.conectadosconcristo.com