TEXTO BÍBLICO
Isaías 43:8-13 NVI “Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos, al pueblo sordo, aunque tiene oídos. Que se reúnan todas las naciones y se congreguen los pueblos. ¿Quién de entre ellos profetizó estas cosas y nos anunció lo ocurrido en el pasado? Que presenten a sus testigos y demuestren tener razón, para que otros oigan y digan: «Es verdad». «Ustedes son mis testigos —afirma el Señor —, son mis siervos escogidos, para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy. Antes de mí no hubo ningún otro dios, ni habrá ninguno después de mí. Yo, yo soy el Señor, fuera de mí no hay ningún otro salvador. Yo he anunciado, salvado y proclamado; yo entre ustedes, y no un dios extraño. Ustedes son mis testigos —afirma el Señor —, y yo soy Dios. Desde los tiempos antiguos, yo soy. No hay quien pueda librar de mi mano. Lo que yo hago, nadie puede desbaratarlo».”
REFLEXIÓN

Testigos del Dios viviente

Recuerdo el día que Jesús vino a mi rescate, estaba destrozada, mi esposo había tomado la decisión de dejarnos y él era mi proyecto de vida. Mi plan siempre había sido el de ser esposa y mamá y en el no había cabida para un Dios como protagonista principal…era un simple espectador y yo solo era testigo de mi propia destrucción.

No quería vivir más, le dije al Señor que El no era real y creo que tocar fondo fue su mayor motivación para decirme al oído…”aquí estoy, no estás sola, todo estará bien” y así ha sido durante los últimos 15 años.

Recordar de donde nos sacó Dios y las veces que Él ha acudido a ayudarnos, sostenernos, rescatarnos y suministrarnos oxígeno de vida, es lo que nos mantiene firmes en una fe que aveces tambalea por nuestra cobardía al no reconocer los esfuerzos que el Señor hace para que demos testimonio de sus hazañas en nuestra vida.

Nos gusta retarlo y cuestionar sus decisiones cuando no recibimos lo que esperamos, omitiendo el hecho de que sus decisiones siempre serán en pro de nuestro bienestar.
Las experiencias vividas y las pruebas superadas, son oportunidades para glorificar el nombre del Señor, dando un testimonio verbal de su accionar en nuestra existencia.

Habla de lo que Él ha hecho por ti, de las bendiciones recibidas, de las lecciones aprendidas; así, no solo ayudarás a otros a encontrar el camino sino que también demostrarás agradecimiento y confianza frente a un amor que al ser ilimitado es poderoso.

Somos testigos de cuán grande es nuestro Dios; fuimos elegidos para grandes cosas; servir es un privilegio y en la medida que hagamos lo que se nos ha dicho debemos hacer, el reino de Dios se extenderá hasta el último rincón del mundo.

Alabanza Sugerida
Canción: Lo harás otra vez
Ver video aquí: https://bit.ly/2F0VKgE

OREMOS
Amado Señor, he sido testigo de tu amor y misericordia; eres un Dios de amor y se que anhelas lo mejor para mi. Dame autoridad para hablar de ti y tu palabra con contundencia; ayúdame para ser de bendición y verdadera edificación para los demás y dame la fuerza para hacer de mi testimonio algo real que traiga esperanza a quienes no la tienen. En el nombre de tu nado hijo Jesús he orado, amén y amén.