Texto Bíblico

EXODO 30: 11 – 16 NVI

Dinero para la expiación

“El SEÑOR habló con Moisés y le dijo: 12 «Cuando hagas el censo y cuentes a los israelitas, cada uno deberá pagar al SEÑOR rescate por su vida, para que no le sobrevenga ninguna plaga durante el censo. 13 Cada uno de los censados deberá pagar como ofrenda al SEÑOR seis gramos de plata, que es la mitad de la tasación oficial del santuario. 14 Todos los censados mayores de veinte años deberán entregar esta ofrenda al SEÑOR. 15 Al entregar la ofrenda alzada para el SEÑOR, ni el pobre dará menos. 16 Tú mismo recibirás esta plata de manos de los israelitas, y la entregarás para el servicio de la Tienda de reunión. De esta manera el SEÑOR tendrá presente que los israelitas pagaron su rescate.»”

Reflexión

Tu verdadero enemigo

La expiación es entendida dentro del contexto bíblico del antiguo testamento como la ira de Dios contra el pecado.

Al rebelarnos contra los mandamientos, preceptos y designios del Señor, nuestro caminar y actuar por fuera de su voluntad, se constituye como desobediencia y traición a su soberanía y majestad, causando enemistad con sus propósitos divinos.

En el proceso de reconciliación con Dios, aprendemos a perdonar y ser perdonados. Obtenemos bendiciones por medio de la fe que tenemos en nuestro Señor, cambiando nuestro estilo de vida a través del sacrificio de los deseos de nuestra carne para honrar a nuestro Padre.

En el antiguo testamento se pagó con plata el rescate del pueblo de Israel, pero en el nuevo testamento, la paga por nuestros pecados fue la muerte de Jesucristo en la cruz. Éramos nosotros los que merecíamos morir a causa de nuestras faltas, pero Él se ofreció por nuestra redención.

Cada vez que hacemos lo que le desagrada a Dios, crucificamos de nuevo a Jesús con nuestras actitudes. El verdadero arrepentimiento implica un cambio radical en nuestro modo de pensar, es volvernos a Dios de manera radical, sin favoritismos de ninguna clase, sin excusas, solo tomar la decisión de seguirlo, adorarlo, y alcanzar la coherencia entre lo que sentimos y profesamos con nuestro actuar diario.

Así como los israelitas mayores de 20 años, estamos llamados a librar una guerra. Pero ésta guerra es espiritual. Tu verdadero enemigo, no es quien está frente a ti, no son las circunstancias que enfrentas, éste enemigo es Satanás, que quiere verte derribado, destruido y vencido, pero es Dios mismo, quien libra la batalla por ti, quien hace frente a toda situación para que seas protegido por su mano poderosa.

Decide a quién quieres seguir: al amor o al odio, a la reconciliación o al divorcio, a la risa o el llanto, al resentimiento o al perdón, a la vida o la muerte, porque honrarás a Dios o satanás de acuerdo a la decisión que tomes y esto dependerá únicamente de ti, porque Dios no hará por ti lo que te corresponde hacer.

 

Oremos

Dios lindo, eres el rey de mi vida. Hoy decido honrarte a ti. Susúrrame al oído tu voluntad, perdóname por fallarte tanto, trae paz a mi existencia y lléname de tu amor. Eres alimento para mi alma, quiero ser un radical, dame una visión de los propósitos que haz trazado para mí y mi familia y ayúdanos a seguir tus mandatos para recibir tu bendición. Sálvame y protégeme de mi enemigo, rescátame del pecado. Declaramos victoria en el nombre de Jesús, amén y amén.

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