TEXTO BÍBLICO

“Recuerden lo que Jesús, el Hijo del hombre, les dijo cuando todavía estaba en la región de Galilea. Él les dijo que sería entregado a hombres malvados que lo matarían en una cruz, pero que al tercer día iba a resucitar”

(Lucas 24: 6-7 TLA)

REFLEXIÓN

No me gusta imaginar lo que Jesús tuvo que sufrir para cumplir el plan y propósito que su Padre le había dado al enviarlo a la tierra. Fue insultado, humillado, pisoteado; tuvo la peor muerte que alguien hubiera podido padecer en la historia de la humanidad; puso por encima de sus temores, dolor, incertidumbre y cualquier emoción que en medio de esa terrible prueba hubiera querido dominar su mente y su corazón, una única meta, agradar a Dios y morir por amor, inclusive hacia aquellos que sin piedad lo juzgaron y condenaron injustamente.

Cualquiera podría afirmar que perdió y que su vida fue en vano, pero con su muerte y resurrección, nos dio el regalo inmerecido del perdón de nuestros pecados y nos concedió una victoria eterna que nos redime cada día de nuestra existencia. Fue coronado Rey de reyes y Señor de Señores y se demostró que es el hijo de Dios, no solo por las grandes y evidenciadas proezas que en vida hizo, sino porque aún hoy, su nombre retumba en todas las naciones y sigue ganando almas para el reino de los cielos.

Seguirlo, aceptarlo y declarar que su muerte por ti y por mí nos hace vencedores, nos garantiza una vida eterna junto a Él. Cada vez que lo negamos con nuestras acciones y decisiones, lo crucificamos de nuevo. No nos exige perfección, finalmente el creador conoce nuestras debilidades; pero requiere de nosotros, un corazón dispuesto a amar, servir, obedecer su palabra, cambiar radicalmente lo que sabemos debemos cambiar y glorificar su nombre con nuestro testimonio.

Es necesario ser valientes y esforzados para presentarnos todos los días ante Dios con un corazón limpio; vivir para hacerlo sonreír y romper toda cadena de esclavitud que intente anclarnos a una vida sin propósito. Entiende que eres amado, valorado e importante para Él, te lo demostró con hechos y no con palabras vacías, envío a su único hijo a dar su vida por ti y para que entiendas la dimensión de esta decisión, te pregunto… ¿Tú lo harías? ¿Estarías dispuesto a sacrificar a tu hijo por los demás?… los que somos padres sabemos que esa postura tan dolorosa, es casi imposible que como seres humanos la asumamos… 

Alabanza sugerida

Canción: Venció, Cristo Venció – Marcos Witt

Ver video aquí: https://youtu.be/RT9FRs2cMAs

OREMOS

Señor, hoy te recibo como mi Señor y Salvador personal. Agradezco tu sacrificio en la cruz y reconozco que eres Rey de Reyes y Señor de Señores. Moriste por mí para el perdón de mis pecados, valoro tu sacrificio. Te amo, te honro y te alabo. Hoy declaro que soy vencedor en Cristo, amén y amén.