TEXTO BÍBLICO

Salmo 3

Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.
“3 Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
2 y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará». Selah

3 Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
4 Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde. Selah

5 Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar,
porque el Señor me sostiene.
6 No me asustan los numerosos escuadrones
que me acosan por doquier.

7 ¡Levántate, Señor!
¡Ponme a salvo, Dios mío!
¡Rómpeles la quijada a mis enemigos!
¡Rómpeles los dientes a los malvados!

8 Tuya es, Señor, la salvación;
¡envía tu bendición sobre tu pueblo! Selah”

REFLEXIÓN

Enemigos despiadados

Estamos rodeados de personas que nos apoyan y de otras a las que quizás no les caemos bien. No somos “monedita de oro” para gustarle a todo el mundo, tenemos muchas virtudes, pero también defectos que disgustan a otros y a lo mejor por nuestras habilidades, talentos y la gracia que el Señor ha puesto en nosotros, levantamos en el corazón de algunos de ellos, sentimientos negativos como la envidia o los celos.

Tenemos enemigos por causa de nuestros desaciertos o comportamientos inadecuados, no solo delante de nuestros semejantes sino de Dios, teniendo en cuenta que hemos atravesado etapas en las que nos alejamos de su voluntad y lo último que hemos tenido presente es el cumplimiento de sus mandamientos.

Culpables o no, enfrentaremos personas que intentarán hacernos daño; Satanás también hará de las suyas en hombres o mujeres débiles de carácter, para llevarnos a caer en la tentación de hacer lo que le desagrada al Señor. Pero entre más estrecha sea nuestra relación con Dios, más podremos resistir la presión de sus ataques.

Es importante que entiendas que a nuestro principal enemigo, no le conviene para nada tu bienestar; el querrá incomodarte al máximo, para que renuncies a las bendiciones de las cuales eres heredero y tú tienes la responsabilidad de hacerle frente utilizando las armas más poderosas que existen para vencerlo, el ayuno, la palabra y la oración. Sí, no es colocándote a su nivel, ni devolviendo mal por mal; sino por el contrario, orando por ellos, ayunando por la situación que te roba la paz y confiando en cada promesa que el Señor te ha dado.

Quien ha prometido, cuidarte y protegerte, no miente. Confía en Él. No existe nadie en éste mundo que haya levantado su mano para hacerle daño a un hijo de Dios que pueda salir bien librado. En el juicio eterno, no habrá excusas, mentiras o engaño alguno, que pueda evitar su caída. El único que le corresponde juzgar y condenar, ha visto y ha oído absolutamente TODO lo que se levanta contra ti, así que al final, por acción o por omisión, obtendrán su recompensa.

Alabanza sugerida

Canción: Levántate y Sálvame – Marcos Witt

Ver video aquí: http://bit.ly/2qiV9QC

OREMOS

Señor no temo a mis enemigos, porque tú me fortaleces y me concedes la victoria. Aunque me rodeen y anhelen mi caída, no lo lograrán, porque tú eres más poderoso que diez mil de ellos y eres quien me sostiene en medio de mis problemas. Gracias padre amado, porque cuando mi corazón ha estado más estremecido, interviniste para curar las heridas más profundas de mi alma y porque puedo dormir tranquilo(a) sabiendo que me cuidas en cada instante de mi vida. Señor, extiende tu mano protectora sobre mí y mi familia, guíame en la oscuridad y lléname de tu paz, en el nombre de Jesús, amén y amén.