He tenido la oportunidad de ser miembro en varias congregaciones y en cada una de ellas el Señor me ha permitido aprender sobre varios asuntos y vivir diversas experiencias. En mi humilde postura, parte de la vida cristiana debe caracterizarse por escuchar el consejo (la voz) de Dios, la cual lees en la Palabra (como la mejor opción) y llevado a la acción a través de las obras.

Desde esta perspectiva, la Palabra guía nuestro camino (Salmo 119:105), fe que viene por el oírla (Romanos 10:17) o leerla (Josué 1:8), se manifiestan también en las obras (Santiago 2:17). Gran parte de las enseñanzas en las congregaciones tienen relación con estos puntos, sin embargo el ejercicio de estos no solamente debería ser individual.

Una de las grandes discusiones en la iglesia contemporánea se centra en el accionar de la iglesia de cara a la sociedad. Parte de la labor de la iglesia es llevar las buenas nuevas más allá de un simple movimiento evangelístico que enseña solo sobre la fe; es también la necesidad de atraer la justicia y la misericordia. Misericordia y justicia… suenan como a las cosas que hace una fundación o una ONG, etc., ¿un ministerio exclusivo de Dios o de quienes trabajan en una organización? No, en el Sermón del Monte, en el libro de Mateo, Jesús dice:

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” Mt 5:7 – RV60

“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Mt 5:20 – RV60

Otra traducción dice:

“Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión.” Mt 5:7 NTV

“Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo.” Mt 5:20 – NTV

Jesús no habla a sí mismo en este pasaje, y no solo habla a quienes hacen una gran labor en algunas organizaciones, nos habla a todos.

Cuando Jesús andaba entre las multitudes las personas clamaban por misericordia y justicia. Esa misericordia por la cual clamaba la gente tenía relación con diferentes tipos de necesidades, por ejemplo: Salud (Mateo 9:27; Marcos 1:41); Liberación (Mateo 15:22; Mateo 17:15; Marcos 5:19), etc.

Además de ello es prudente añadir que Cristo empleó la palabra misericordia en varias de sus enseñanzas, como parte de la fundamentación de su doctrina como en las parábolas del buen samaritano, el hijo pródigo y los dos deudores.

¿Por qué es tan importante entonces hablar de misericordia y justicia? La misericordia es un elemento clave de la salvación. La Biblia dice: “Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) […]) Efesios 2:4-5 – NTV.

Por otro lado, la justicia también lo es, y el trabajo de convencimiento de justicia y juicio viene como parte de la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente fue anunciado por Cristo: “…y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado y de la justicia de Dios y del juicio que viene.” Juan 16:8 – NTV. Si Dios es misericordioso, justo, y obra en justicia con nosotros, ¿no deberíamos hacer lo mismo con los demás?

Ahora bien, si la vida cristiana ha traído para cada uno de nosotros misericordia, justicia, salvación y bendición, es importante que otros conozcan de Cristo y puedan experimentar lo mismo. En el libro de Miqueas dice lo siguiente:

“¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8 – NVI

También es necesario que consideremos lo que Jesús también expresó en ese sentido, debido a que parece que algunos no hemos escuchado muy bien… así lo dijo el Maestro:

“¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.” Mateo 23:23 – NTV

¿Somos religiosos en nuestro actuar? ¿Nuestra vida cristiana está plagada de ritos y cosas por cumplir? ¿Olvidamos con facilidad que además de la salvación y la fe, está la justicia y la misericordia?

Atraer la justicia y la misericordia también tiene relación con la forma en la cual Dios nos mueve a considerar la situación espiritual, física, mental, emocional, financiera, etc., de otros [en tu casa, vecindario, colegio, universidad, trabajo, en la calle, etc.).

Reconozco la importancia de llevar el evangelio de una forma explícita a tantos lugares como podamos, enseñar sobre el amor de Dios, sobre salvación, fe, misericordia y justicia, pero podemos ir más allá para hacerlo. En este mundo, en tu ciudad o país, existen miles de personas que necesitan conocer a Cristo, y que necesitan ver la justicia y la misericordia de Dios reflejada en ti (como imagen de Jesús), y en acciones como lo hizo Él.

Si conoces una forma creativa de hacerlo, hazlo, si conoces una organización que te ayude a canalizar tu deseo de servir a Dios de esta forma, ora y si es la voluntad del Padre, únete a ella.

¡Piénsalo!

¡Hoy te bendigo!

Escrito por Jonathan González (@achristian_walk) para www.conectadosconcristo.com