TEXTO BÍBLICO

Jeremías 40 (NVI)

Liberación de Jeremías

“40 La palabra del Señor vino a Jeremías después de que Nabuzaradán, el comandante de la guardia, lo había dejado libre en Ramá. Allí lo había encontrado Nabuzaradán preso y encadenado, entre todos los cautivos de Judá y Jerusalén que eran deportados a Babilonia. 2 El comandante de la guardia tomó aparte a Jeremías, y le dijo: «El Señor tu Dios decretó esta calamidad para este lugar, 3 y ahora el Señor ha cumplido sus amenazas. Todo esto les ha pasado porque pecaron contra el Señor y desobedecieron su voz. 4 No obstante, hoy te libero de las cadenas que te sujetan las manos. Si quieres venir conmigo a Babilonia, ven, que yo te cuidaré. Pero, si no quieres, no lo hagas. Mira, tienes ante tus ojos toda la tierra: ve adonde más te convenga».

5 Como Jeremías no se decidía, Nabuzaradán añadió: «Vuelve junto a Guedalías hijo de Ajicán, nieto de Safán, a quien el rey de Babilonia ha nombrado gobernador de las ciudades de Judá, y vive con él y con tu pueblo, o ve adonde más te convenga». Luego el comandante de la guardia le dio provisiones y un regalo, y lo dejó en libertad. 6 Jeremías se fue entonces junto a Guedalías hijo de Ajicán, en Mizpa, y se quedó con él, en medio del pueblo que había permanecido en el país.

REFLEXIÓN

Presos y encadenados, así hemos decidido vivir. Permanecemos voluntariamente atados al pecado, a una existencia lejos de Dios, esclavizados por el mundo y sus afanes. Por amor, Dios interviene y es cuando hacemos un alto para tomar decisiones importantes que marcan el rumbo de nuestro destino por siempre y para siempre.

Nuestra desobediencia por acción o por omisión acarrea graves consecuencias; sin embargo, el Señor es misericordioso y nos acompaña en los desiertos que debemos enfrentar cada vez que somos rebeldes en nuestra conducta. Es necesario recordar que sus normas no fueron estipuladas para hacernos daño, sino por el contrario, existen para protegernos del mal y sus cadenas.

Alineados a la voluntad de nuestro Dios, las cadenas que nos impiden avanzar son rotas. Ante nuestros ojos Dios nos muestra dos caminos, el de maldición o el de bendición; sin embargo, nosotros tenemos el poder y la responsabilidad de decidir cuál queremos tomar, de ello depende nuestra libertad.

Alabanza sugerida
Canción: Demente – Tercer cielo y Annette Moreno
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OREMOS
Soy libre en ti Señor. Creo en que en tu palabra hallo paz. Gracias por mostrarme el camino que debo tomar y por perdonar mis fallas. Te amo con todo mi corazón y espero poder demostrártelo con mi obediencia. Aparta toda duda de mi corazón y rompe toda atadura que impida que dé fruto. En el nombre de Jesús, amén.