Continuando con mi historia, quiero recordarles que un matrimonio es un pacto que se hace entre dos personas y su resolución es la muerte, esa es la manera única de que se dé un divorcio. Pero definitivamente pienso que en mi caso es conveniente tomar la decisión de divorciarme, es lo mejor para mí.

Algo extraordinario ha pasado en los últimos momentos de mi vida, hay una persona que ha tomado mi mente y corazón de una manera especial, realmente necesito ese hombre. Lo he visto y conocido, me ha cambiado la vida y no tengo otro anhelo y deseo que ser suya, pero me ha dicho que para tener intimidad con el debo divorciarme. Por lo tanto lo digo y lo sostengo ¡quiero el divorcio!

Este hombre, me ha prometido vida eterna, pero me ha hecho entrar en razón y me ha explicado a qué se refería con que debo separarme; me ha dicho que es mi única solución para dejar a mi esposo es la muerte. Ya empiezo a comprender que un divorcio no es necesario ya.

 Ahora mi única opción para estar desconectada de mi marido, se ha convertido en morir. Definitivamente eso deseo.

 “En realidad, también yo he muerto en la cruz, junto con Jesucristo. Y ya no soy yo el que vive, sino que es Jesucristo el que vive en mí. Y ahora vivo gracias a mi confianza en el Hijo de Dios, porque él me amó y quiso morir para salvarme.” Gálatas 2:20 TLA

 Permíteme preguntarte ¿Qué ganancia te ha dejado el mundo? Quiero compartirte mi respuesta, a mí solo me ha dejado confusión, desilusión y mucha frustración. Yo me sentía muerta mientras estuve casada con el mundo. Yo creía estar feliz y tener todo lo que necesitaba, pero seguía buscando de todo para saciarme, extrañamente veía que mi única opción era permanecer casada con él. Pero apareció en mi camino un hombre quien me mostró lo que es el verdadero amor.

Hoy puedo decir que no me divorcié sino que morí a mi yo. Y ya no vivo yo más Él vive en mí. He tenido el privilegio de conocer al hombre que me ha demostrado un amor sincero, puro y eterno. Él me escogió a mí y yo finalmente vivo enamorada de aquel quien me ha hecho sentir verdaderamente amada, quien satisface todas mis necesidades, quien cuida de mí y se preocupa por cómo me siento. Quien tomó de su tiempo para limpiar mis heridas y me llamó suya. Mi esposo se llama Cristo y no lo cambio por nada ni nadie, le he fallado, he sido infiel pero Él siempre está a mi lado y permanece firme, no tengo palabras para agradecer tanto amor.

 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,Filipenses 3:7-8 RVR1960

 Escrito por Nina Gutiérrez para www.conectadosconcristo.com