Mucho “cuidadito” con lo que dices

Es prudente que no juzgues a nadie a tu alrededor, ni te animes a proferir palabra alguna en contra de tu hermano si no puedes demostrar con evidencia que tus acusaciones son ciertas. Tal cual midas a los demás, así mismo serás medido. Es muy fácil señalar, pero salir bien librado de las necedades que pueden salir de nuestra boca… ¡NO!

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