La mejor ofrenda que puedes presentar

Cada uno de nosotros y de acuerdo a sus capacidades, habilidades y recursos, tiene algo que ofrecerle al Señor, como muestra de amor y agradecimiento. Pero no podemos presentarle cualquier cosa, o las migajas de lo que tenemos, es decir, las sobras de nuestro agotado tiempo, los afanes de éste mundo, los gritos de auxilio desesperados únicamente cuando nos encontramos en dificultades, tratándolo como si Él fuera nuestro empleado y tuviera la obligación de hacer todo lo que nosotros le ordenemos de manera inmediata y sin reparos.

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