Juzgando la pobreza

La generosidad trae bendición. Lo que poseemos le pertenece al Señor, somos simples administradores de lo que nos da a diario; la obediencia y el ser solidario con el que lo necesita, garantiza que sea el Señor mismo quien se encargue de nuestras finanzas, obteniendo tranquilidad y bienestar.

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