Las buenas promesas de Dios, no dejarán de cumplirse

Allí en donde estás en estos momentos cierra tus ojos, evoca el pasado y recuerda lo que eras antes de conocer al Señor. Vienen a tu mente aquellos momentos en los que la soledad era tu única compañía; el fracaso, la decepción y la tristeza eran tus mejores amigos y la esperanza se rehusaba en habitar tu casa porque los pensamientos de derrota ocupaban cada rincón.

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