Burra terca y testaruda

Puedo hablar con cierta seguridad de lo que el Señor ha hecho en mi vida, por lo que fui y soy ahora. Son muchas las batallas a las que he sido expuesta y en TODAS he permanecido en pie de victoria gracias a Él. Quienes me han hecho daño y no se han arrepentido, han tenido que pasar innumerables pruebas a manos del Señor, experimentando infinidad de derrotas, condenados a una vida sin fruto perdurable, mientras a aquellos que me aprecian y conocen desde que comencé mi caminar con Dios, pueden dar fe de su gran poder para restaurar, sanar, amar en medio de la imperfección y entregar no una, sino mil tierras prometidas en mi hogar, mi trabajo, mi mente y mi corazón.

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