Voluntariamente sordos

Me dirigía a mi trabajo en un bus de servicio público; algo apretada por la cantidad de gente que se hallaba junto a mí, cuando de repente, se subió un hombre con voz fuerte y tono retador, acompañado de un megáfono. Su interrupción hizo que me enojara, perturbó mis pensamientos entre mis obligaciones, responsabilidades, cosas pendientes por hacer y afanes diarios. Su actitud de regaño al predicar la palabra de Dios, retumbaba en mis oídos y me hizo pensar en que a bibliazos no iba a convertir a nadie en esa mañana.

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